Oposición al Franquismo: Resistencia, Reorganización y Movimientos Sociales (1939-1975)

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La Oposición al Franquismo: Resistencia, Reorganización y Movimientos Sociales (1939-1975)

Resistencia y Represión

Los primeros años del franquismo estuvieron marcados por una fuerte represión. La Ley de Responsabilidades Políticas de 1939 sirvió como instrumento para perseguir duramente a quienes se oponían al régimen, tanto durante la República como después de la guerra. Además del exilio, decenas de miles de personas en el interior fueron depuradas (perdiendo sus empleos o cargos), encarceladas o ejecutadas por su actividad política. Todos los partidos y sindicatos tuvieron que pasar a la clandestinidad. Las cárceles se llenaron y se crearon campos de concentración para los detenidos. A pesar de esto, se mantuvo una resistencia armada minoritaria en forma de guerrillas, conocida como el maquis. Su apogeo se dio entre 1944 y 1947, cuando la victoria de las potencias democráticas en la Segunda Guerra Mundial generó esperanzas de que estas derrocarían la dictadura de Franco.

La Reorganización de las Fuerzas Políticas y Sindicales

Tras la guerra europea, al desvanecerse la posibilidad de una rápida caída del franquismo, las estrategias de los grupos de oposición cambiaron. Se abandonó gradualmente la lucha armada, aunque algunos grupos aislados la mantuvieron hasta 1952. En la clandestinidad, el PCE, el PSOE y la CNT, con sus dirigentes en el exilio, desarrollaron actividades de oposición. Los comunistas lograron una mayor implantación, especialmente entre obreros y estudiantes. Los antiguos sindicatos (UGT y CNT) quedaron diezmados, y en 1964 se fundó Comisiones Obreras (CCOO). Esta organización sindical impulsó la lucha reivindicativa (salarios, condiciones laborales) y política (libertades democráticas). También existían núcleos de oposición formados por monárquicos y democristianos, que promovieron la Reunión de Munich en 1962. En este encuentro se planteó la necesidad de democratizar el país como condición para su incorporación a las instituciones europeas. Los partidos nacionalistas también se reorganizaron. En el País Vasco, el PNV fue la fuerza hegemónica, pero el hecho más relevante fue la creación, en 1959, de la organización ETA, que defendía la lucha armada. En Cataluña surgieron nuevas organizaciones como el Front Nacional de Catalunya y el Moviment Socialista de Catalunya.

Movimientos Sociales

A partir de la década de 1950, las precarias condiciones de vida de la posguerra impulsaron las primeras movilizaciones contra el régimen, destacando la huelga de tranvías de Barcelona en 1951 y la de los mineros asturianos en 1958. Los cambios de la década de 1960 provocaron un aumento significativo de la oposición. La sociedad española comenzaba a perder el miedo a la dictadura, y las manifestaciones, huelgas y actos reivindicativos aumentaron. Además, el crecimiento del número de asalariados y la organización de sindicatos clandestinos generaron un aumento de los conflictos laborales. En 1962 se produjeron las primeras huelgas importantes en Asturias, Cataluña, Andalucía y el País Vasco, que se intensificaron en la década de 1970.

La Universidad fue otro foco importante de oposición antifranquista. En 1956 y 1957 hubo movilizaciones estudiantiles relevantes en Madrid y Barcelona, y en 1966 se creó en muchas universidades el Sindicato Democrático de Estudiantes (SDEUB), que se oponía al franquista Sindicato Español Universitario (SEU), de afiliación obligatoria.

La Iglesia católica también experimentó disidencias internas. La actividad de grupos cristianos ligados al mundo obrero (Juventud Obrera Cristiana) y la nueva actitud de parte del clero más joven evidenciaron que la Iglesia española ya no era un sustento ideológico monolítico del régimen.

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