Oposición al zarismo, revolución de 1905 y alianzas europeas antes de la Primera Guerra Mundial
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La oposición al zarismo
Los primeros opositores eran populistas y propugnaban la destrucción del zarismo y la construcción de un socialismo de base agraria. También surgió el anarquismo, que produjo a algunos de sus grandes intelectuales, como Bakunin y Kropotkin.
El Partido Socialista Revolucionario tenía una gran influencia sobre los campesinos porque defendía la necesidad de liberar la tierra de los terratenientes.
El Partido Obrero Socialdemócrata Ruso tenía a Plejánov como inspirador. Este partido se escindió en dos alas: bolchevique, liderada por Lenin, y menchevique. Los mencheviques constituían un partido de masas que seguía las directrices de la II Internacional; los bolcheviques propugnaban un nuevo partido de un tipo más minoritario.
La revolución de 1905
Estalló un movimiento revolucionario; las protestas fueron reprimidas por el ejército y provocaron más de 300 muertos y 1.000 heridos en el denominado Domingo Sangriento.
El zar anunció en el Manifiesto de Octubre que se comprometía a respetar las libertades públicas y convocó una Duma. El gobierno propuso una reforma agraria con el objetivo de mejorar la producción agrícola.
La aparición de la Duma propició la actividad de los partidos liberales de composición burguesa:
- Partido Octubrista: defendía una monarquía constitucional y apoyaba las tímidas reformas propuestas por el zar.
- Partido Demócrata Constitucional (kadetes): representaba las clases medias y proponía una asamblea constituyente elegida por sufragio universal que determinase la forma del Estado ruso.
La formación de dos bloques de alianzas
A comienzos del siglo XX, la mayoría de los países europeos formaban parte de un complejo sistema de alianzas entre estados. Estas alianzas, que desembocaron en la Primera Guerra Mundial, se empezaron a forjar a instancias de Alemania.
El sistema de alianzas internacionales promovido por Alemania tenía como objetivo consolidar la hegemonía alemana en la política continental europea y la contención de sus rivales, en particular el aislamiento de Francia para evitar un posible revanchismo por la pérdida de las regiones de Alsacia y Lorena.
Estas alianzas concluyeron con la firma de la Triple Alianza entre Alemania, el Imperio austrohúngaro e Italia. Francia y Rusia, que se sentían amenazadas por Alemania, firmaron un acuerdo en 1892; a su vez, Francia estableció un entendimiento con Gran Bretaña, que mantenía rivalidad con Alemania en el comercio marítimo.