El Orden Internacional tras la Gran Guerra y la Sociedad de Naciones
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La Sociedad de Naciones: Origen y Estructura
La Sociedad de Naciones nació con el objetivo primordial de asegurar el mantenimiento de la paz, la seguridad colectiva, el desarme y la cooperación económica y cultural. Con sede en Ginebra, se estructuró a través de los siguientes órganos:
- Asamblea General: Integrada por todos los Estados miembros.
- El Consejo: Formado por las cinco potencias vencedoras en la Gran Guerra.
- La Secretaría: Un órgano meramente administrativo.
- Tribunal Permanente de Justicia Internacional: Con sede en La Haya.
A pesar de sus nobles fines, fue una organización frágil, ya que no disponía ni de ejército ni de capacidad ejecutiva. Además, en sus inicios, no se permitió la adhesión de los países vencidos ni de la Rusia soviética. Entre sus aspectos positivos, destacó el impulso de la diplomacia multilateral y la prohibición de los tratados secretos entre las naciones.
La Inestabilidad de la Posguerra y las Reparaciones
Durante la posguerra, la cuestión de las nacionalidades no quedó resuelta, y los resultados de los tratados de paz no satisficieron a todos los actores implicados. Un punto crítico fueron las reparaciones de guerra. El gobierno francés se obstinó en que Alemania debía pagar y ordenó la ocupación de la cuenca industrial del Ruhr.
Hacia la Estabilización Internacional
En 1924, el Plan Dawes dio una solución al problema de las reparaciones, tras lo cual Francia cedió y abandonó el Ruhr. En 1925, la Conferencia de Locarno estableció garantías mutuas entre Alemania, Francia, Bélgica, Reino Unido e Italia, quienes se comprometieron a respetar las fronteras occidentales de Alemania. Finalmente, en 1926, se admitió a Alemania en la Sociedad de Naciones. Otro hito relevante fue el Pacto Briand-Kellogg.
El Despertar Nacional y el Conflicto en el Próximo Oriente
El principio wilsoniano del derecho de los pueblos a decidir su propio destino impulsó en las colonias el despertar de una conciencia nacional. Sin embargo, los grandes imperios coloniales, como el Reino Unido y Francia, no aplicaron ese principio ni a sus dominios ni a las antiguas colonias alemanas en África.
Las Promesas Incumplidas en Oriente Medio
Destacó especialmente el problema del Próximo Oriente. Británicos y franceses prometieron a los árabes la formación de un gran reino árabe; no obstante, el Reino Unido logró consolidar sus intereses económicos y estratégicos en una zona con grandes recursos petrolíferos. Paralelamente, en 1917, se ofreció a los judíos la creación de un "hogar nacional judío". De esta manera, se intentaba lograr el apoyo financiero de los Estados Unidos, donde la minoría judía constituía un importante grupo de presión.