Organización política en la Península Ibérica a finales de la Edad Media
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Comparativa de la organización política en la Península Ibérica a finales de la Edad Media
A continuación, se detalla la estructura política de la Corona de Castilla, la Corona de Aragón y el Reino de Navarra durante el periodo final de la Edad Media.
1. La Corona de Castilla
En la política interior, lo más destacable fue la constante pugna entre la monarquía y la nobleza:
- El reinado de Enrique II: Significó un cambio en la política real, ya que buscó el apoyo de la nobleza y de la Iglesia, a quienes concedió abundantes privilegios.
- Fortalecimiento real: Los monarcas posteriores intentaron reforzar el poder real y de la administración central, pero se encontraron con una fuerte resistencia nobiliaria.
Modelo político: Se impuso un modelo autoritario en el que el rey concentraba un gran poder. La monarquía mejoró la recaudación de impuestos y fomentó su control sobre los municipios. El rey pudo gobernar sin contar con las instituciones, debido a la debilidad de las Cortes, provocada por el desinterés de la nobleza y de la Iglesia en participar en ellas.
2. La Corona de Aragón
Los problemas políticos se centraron igualmente en los enfrentamientos entre el monarca y la nobleza:
- Apoyo burgués: En esta lucha, el rey contó con el apoyo de la rica burguesía catalana. Como pago a este respaldo a su política antinobiliaria, el rey tuvo que aceptar la creación de la Generalidad catalana.
- Crisis sucesoria: Al morir sin descendencia el monarca Martín el Humano, se produjo una grave crisis política que se resolvió mediante el Compromiso de Caspe.
- Política exterior: Se orientó principalmente hacia la expansión por el Mediterráneo.
Modelo político: Se implantó un sistema diferente, conocido como el modelo pactista, basado en el acuerdo mutuo entre el rey y los estamentos. Cada uno de los reinos que formaban la Corona mantuvo sus propias Cortes. La fortaleza de los nobles y de la Iglesia otorgó a las Cortes un poder legislativo importante: el rey no podía legislar sin ellas y, al ser investido, se comprometía a respetar las leyes y costumbres. Las Cortes podían realizar propuestas legislativas y peticiones al rey a cambio de aprobar las aportaciones económicas que solicitaba la monarquía.
3. El Reino de Navarra
Por su parte, el Reino de Navarra careció de posibilidades de expansión a costa de los musulmanes. Inició una política hacia Francia que significó la entrada de dinastías francesas en el gobierno del reino.