Organización Política de los Reinos Peninsulares: Castilla, Aragón y Navarra en la Baja Edad Media

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Organización Política de los Reinos Peninsulares al Final de la Edad Media

Los reinos peninsulares, la Corona de Castilla, la Corona de Aragón y el Reino de Navarra, tenían una organización política similar, basada en tres instituciones principales: la Monarquía, las Cortes y los Municipios. No obstante, cada reino poseía sus propias peculiaridades y un desarrollo institucional distinto.

La Corona de Castilla: Hacia una Monarquía Autoritaria

En la Corona de Castilla, la monarquía se consolidó y evolucionó hacia una monarquía autoritaria de origen divino. Esta se apoyó firmemente en el derecho romano, especialmente en las Siete Partidas de Alfonso X y el Ordenamiento de Alcalá.

Instituciones Centrales y Control Real

Junto a las Cortes, nacieron otras instituciones clave para el gobierno central:

  • La Cancillería: Encargada de la burocracia real y la emisión de documentos.
  • El Consejo Real: Órgano asesor del monarca, compuesto por representantes de los estamentos y expertos en leyes.
  • La Audiencia o Chancillería: Órgano supremo de justicia, supeditado al rey, con sede principal en Valladolid.
  • La Hacienda: Responsable del cobro de impuestos (a través de las Contadurías) y de la administración de los gastos del reino.

Los monarcas castellanos ejercieron un creciente control sobre los concejos municipales mediante la figura de los regimientos y los corregidores (oficiales enviados por el rey a determinadas ciudades para intervenir en la administración y resolver conflictos).

Organización Territorial

La organización territorial se consolidó con la división del reino en provincias, destacando figuras como los adelantamientos o las merindades.

La Corona de Aragón: El Pactismo y sus Instituciones

En la Corona de Aragón, su expansión por el Mediterráneo (incluyendo Cerdeña, Nápoles y Sicilia) propició una política pactista con los grandes señores y estamentos. Esto implicaba que el poder real estaba más limitado y debía negociar con las fuerzas nobiliarias y urbanas.

Instituciones Centrales y Forales

Al igual que en Castilla, existían instituciones centrales como el Consejo Real, la Audiencia y la Cancillería. Sin embargo, cada núcleo territorial (los reinos de Aragón, Valencia y Mallorca, y los condados catalanes) mantenía sus propias y poderosas instituciones forales:

  • El Justicia Mayor de Aragón: Figura clave que velaba por el cumplimiento de los fueros y actuaba como árbitro entre el rey y los súbditos.
  • Las Cortes: Además de las Cortes Generales de la Corona, se celebraban Cortes específicas en Aragón, Valencia y Cataluña.
  • La Generalitat: Como delegación permanente de las Cortes en Cataluña y Valencia, gestionaba la recaudación de impuestos y velaba por los intereses del reino.
  • La Diputación del Reino: Similar a la Generalitat, pero en el Reino de Aragón.

En cada reino, un virrey dirigía la administración territorial en nombre del monarca.

Administración Local y Urbana

En cuanto a la administración territorial local, existían figuras como las veguerías, las bailías y los concejos. En Barcelona, el “Consell de Cent” era una asamblea formada por cien individuos representantes del municipio, pero que con el tiempo acabó en manos de la oligarquía burguesa de la ciudad.

El Reino de Navarra: Un Modelo Pactista

En el Reino de Navarra también se desarrolló una monarquía pactista, donde el poder del rey estaba condicionado por los fueros y las instituciones del reino.

Instituciones Navarras

El rey gobernaba en colaboración con las siguientes instituciones:

  • El Consejo Real: Órgano consultivo del monarca.
  • Las Cortes: Asamblea estamental en la que el monarca juraba los fueros del reino, garantizando sus privilegios y leyes.
  • La Diputación de los Tres Estados: Institución permanente que gestionaba la recaudación de los subsidios votados en las Cortes y velaba por los intereses del reino.

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