Origen y Evolución de los Nacionalismos en España: Cataluña, País Vasco y Galicia

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Origen y evolución de los nacionalismos en España

1. El nacionalismo catalán

El nacionalismo catalán tiene como referencia más remota el movimiento cultural de la Renaixensa, una reivindicación del catalanismo cultural que reclamaba la lengua y la cultura propias de Cataluña. Su expresión más notable fue la producción literaria, manifestada popularmente en los Juegos Florales iniciados a mitad de siglo, siendo el drama rural Terra Baixa uno de sus principales exponentes.

Con la Restauración, el catalanismo se constituyó definitivamente en un movimiento político de la mano de Valentí Almirall, fundador del periódico Diari Català, desde donde se ejercía una labor eficaz de difusión del ideario catalanista. Fue, además, uno de los redactores del Memorial de Greuges, presentado ante Alfonso XII, en el que se defendía el proteccionismo industrial y el derecho de Cataluña frente a la uniformización del derecho español.

Prat de la Riba formuló la doctrina nacionalista que pretendía la autonomía y el reconocimiento de la importancia de Cataluña en el Estado. En 1892 colaboró en la redacción de las Bases de Manresa, donde se exponían las competencias centrales que debía asumir el Estado y las propias de Cataluña, entre las que destacaban:

  • Establecimiento del catalán como lengua oficial.
  • Acuñación de moneda propia.
  • Acceso a los empleos públicos en Cataluña para los nacidos o naturalizados en este territorio.
  • Competencias plenas en materia de orden público y justicia.
  • Establecimiento de un parlamento de carácter corporativo.

La Lliga Regionalista surgió de la fusión de la Unió Regionalista y el Centre Nacional Català. En las elecciones, sus cuatro representantes por Barcelona defendieron la identidad catalana dentro del Estado español. Su líder más importante fue Cambó. En 1905, a raíz del incendio por los militares del diario La Veu de Catalunya, las diferentes fuerzas políticas de Cataluña se unieron en torno a la Lliga hasta formar el movimiento popular catalanista Solidaritat Catalana.

2. El nacionalismo vasco

El nacionalismo vasco adquirió carta de naturaleza política en 1895. El ideario de Sabino Arana se basaba en la defensa de la integridad cultural y étnica del pueblo vasco, puesta en peligro por los efectos de la abolición de los fueros y por la industrialización de fines de siglo, que provocó una importante inmigración de gente no vasca (maketos).

Pasado el tiempo, el líder nacionalista evolucionó desde el radicalismo inicial hacia posturas más moderadas, tendentes a la formación de una liga de vascos españolistas que contradecía totalmente las tesis separatistas que había mantenido hasta entonces, desterrando el antimaketismo que había impregnado sus discursos y escritos anteriores.

3. El regionalismo gallego

El nacionalismo gallego se desarrolló en el último decenio del siglo XIX. Su origen se encuentra en una publicación de Alfredo Brañas, en la que se plasmó un primer programa político centrado en las defensas forales y en la descentralización.

A fines de siglo, Murguía expuso los puntos esenciales del nacionalismo gallego, basados en:

  • Estrechar los lazos entre todos los pueblos gallegos, sin menoscabo de la unidad nacional.
  • Reservar la representación parlamentaria de Galicia a los gallegos.
  • Combatir el caciquismo.
  • Propagar las doctrinas convenientes para la protección y el fomento de las artes y las industrias gallegas, especialmente de la agricultura.

Este galleguismo no pretendía alcanzar un Estado independiente, ni siquiera un federalismo, sino un modelo jurídico-político de descentralización designado con el término de autonomía.

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