El Origen de la Filosofía: La Búsqueda del Arjé y el Dilema de la Realidad

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P.3. El Origen del Universo: Unidad y Pluralidad

Cuando en el siglo VI a.C. los primeros filósofos se preguntaron por el origen del universo, pensaron que debía haber una sustancia originaria a partir de la cual se genera todo. Es decir, creyeron que toda la pluralidad de realidades diversas que contemplamos remite, en última instancia, a una realidad única de la que todos proceden (Arjé). De este modo, tomaron conciencia de la relación que existe entre la unidad y la pluralidad.

Ante nuestra mirada desfila una enorme variedad de seres diferentes e individuales. Cada ser presenta características bien definidas que comparte con otros seres del mismo tipo y que son las que nos permiten reconocerlos como miembros de una clase específica, ya sea la de:

  • Los caballos
  • Las palomas
  • Las sillas
  • Los frigoríficos

El hecho de que podemos aplicar un mismo nombre a toda una serie de animales o de objetos inanimados del mismo tipo nos indica que, más allá de su diversidad, hay algo que permite agruparlos y les proporciona unidad.

El proceso de unificación continúa cuando nos damos cuenta de que las sillas y los frigoríficos son muebles, y de que los caballos y las palomas son animales.

La pluralidad que captamos inicialmente nos conduce hacia una última realidad que englobaría todo lo real.

P.4. El Conflicto entre Realidad y Apariencias

Debemos distinguir entre realidad y apariencias. A veces, la realidad se oculta tras un velo de apariencias. Solemos creer que se nos muestra tal como es, pero los espejismos, las ilusiones ópticas y muchos fenómenos de este tipo nos alertan sobre la posibilidad de engaño con la que, a veces, se nos muestra la realidad.

Perspectivas Filosóficas: Platón vs. Aristóteles

Platón sostenía que la verdadera realidad está constituida por unas esencias inmutables, eternas y perfectas a las que él llamó Ideas. Los objetos del mundo sensible, según él, son solo copias imperfectas de aquellas esencias. Por tanto, todo cuanto captamos a través de nuestros sentidos son apariencias. Tras ellas se halla la auténtica realidad que únicamente puede ser captada por el entendimiento.

Para Aristóteles, en cambio, las sustancias individuales que captamos por nuestros sentidos no son apariencias, sino la verdadera realidad. El conflicto entre realidad y apariencias brinda argumentos al monista radical y al pluralista radical.

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