Origen del hombre: Evolución, creación y la distinción entre hominización y humanización
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¿Puede la evolución explicar todas las preguntas sobre el origen del hombre?
Existen interrogantes que exceden el método evolutivo. Esa diferencia del mono al hombre es esencial y la evolución, como teoría, no puede responder a cuestiones fundamentales, del mismo modo que tampoco puede explicar el origen mismo del ser humano o las preguntas acerca de la felicidad.
Esta incapacidad de responder a todas las preguntas se debe a que somos más que un mono evolucionado; es evidente que existe un salto cualitativo entre el mono y el hombre. La Iglesia, por ejemplo, sostiene que este salto es un acto creador: Dios actúa creando al hombre. Esta respuesta aborda el origen del ser humano desde una perspectiva que la evolución no explica, lo que demuestra que existen otros mecanismos para responder a tales interrogantes.
Para explicar la evolución se pueden utilizar dos teorías. Si afirmo que el origen es la materia, entonces solo somos monos evolucionados y, por ende, seré materia. Sin embargo, si sostengo que mi origen es un acto creador de Dios, mi fin también será Dios, pues el origen y el fin están intrínsecamente relacionados con la vida.
Diferencias entre el proceso de hominización y humanización
- Naturaleza frente a cultura: El proceso de hominización se relaciona con la teoría de la evolución y es parte de la naturaleza humana. Por otro lado, el proceso de humanización se relaciona con la cultura.
- Génesis evolutiva frente a génesis humana: El proceso de hominización se vincula con la génesis evolutiva; es fijo y ha finalizado, llegando a su culmen con el Homo sapiens sapiens. Sin embargo, la cultura se relaciona con la génesis humana, la cual es dinámica y está viva, ya que el hombre adapta la naturaleza a sí mismo y transforma el mundo en un hogar.
- Perspectiva biológica frente a aprendizaje: El proceso de hominización afirma que el hombre no es más que un animal evolucionado. Por el contrario, aunque el proceso de humanización reconozca esta evolución mediante distintas mutaciones genéticas, permite establecer distinciones dentro de ella, como el paso a la monogamia o la división del territorio. Esto produce un proceso de aprendizaje en los individuos más jóvenes, cuyos presupuestos biológicos dan lugar a las características propias de la especie humana.