Orígenes de la Expresión Artística: El Arte en el Paleolítico y Mesolítico

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El Arte en el Paleolítico Superior: Primeras Manifestaciones Humanas

Las primeras realizaciones humanas que asociamos al concepto de arte se remontan al Paleolítico Superior. En plena era glacial, los cazadores paleolíticos de las zonas menos frías de Europa (especialmente la cornisa cantábrica y el sur de Francia) y Asia perfeccionaron sus útiles de piedra, hueso y marfil. Asimismo, comenzaron a realizar representaciones pictóricas —utilizando pigmentos naturales como óxidos, carbones, arcillas, resinas y grasas— y escultóricas (tallas) tanto en objetos portátiles (arte mueble o mobiliar) como sobre las paredes de las cuevas (arte rupestre).

Características y Estilo de las Representaciones

Dichas representaciones incluyen diversos tipos de trazos, signos y figuras:

  • Formas abstractas: Huellas de manos y signos simbólicos.
  • Figuras animales: Bisontes, caballos y bóvidos, que suelen representarse de perfil.
  • Perspectiva torcida: En ocasiones se emplea este recurso, mostrando la silueta de perfil con cornamentas y pezuñas de frente.

El Periodo Magdaleniense: Altamira y Lascaux

Al período Magdaleniense (13.500-8.500 a.C.), considerado la fase “clásica” del arte paleolítico, pertenecen los célebres ejemplos de Altamira y Lascaux, caracterizados por su gran naturalismo y su carácter polícromo.

El artista paleolítico grababa o pintaba figuras de animales en las partes más profundas de las cuevas con un carácter fundamentalmente mágico. Se trataba de un sentido de magia simpática o de atracción: el hombre prehistórico, esencialmente cazador, creía que la representación de un objeto originaba la posesión del mismo. Por ello, frecuentemente se dibujaban flechas sobre el animal pintado; cuanto más parecido guardara la obra con el original, más eficaz se consideraba el rito.

Técnicas, Materiales y Composición

  • Colores: Predomina el color tierra en una gama muy amplia, combinado con el negro procedente de la combustión de la madera.
  • Aglutinantes: Solían emplear grasa animal, a veces mezclada con sangre.
  • Relieve natural: En ocasiones se utilizaba la propia roca como soporte para crear efectos de volumen.

La distribución de las figuras no responde a criterios compositivos artísticos modernos. Las representaciones no guardan relaciones de escala, se superponen unas a otras y aparecen en lugares recónditos, incluso inaccesibles para el espectador contemporáneo. Esta inaccesibilidad refuerza la interpretación de las pinturas como parte de rituales mágico-propiciatorios de la caza: la representación del animal como forma de apropiación simbólica del mismo.

La Figura Humana y las Venus Prehistóricas

La representación de la figura humana es menos abundante y no suele ser muy naturalista. En su mayor parte son fragmentarias y algunas poseen un carácter híbrido (mitad humano y mitad animal) o andrógino, habiendo sido identificadas con chamanes.

Un tipo destacado de representaciones humanas son las llamadas Venus prehistóricas o esteatopigias. Se trata de pequeñas esculturas de figuras femeninas, a menudo con grandes atributos sexuales y una reducción intencional de las extremidades; suelen relacionarse con ritos propiciatorios de la fecundidad.

La Transición al Arte Mesolítico o Epipaleolítico

El arte mesolítico o epipaleolítico es obra también de cazadores, pero que ya no estaban sometidos a los rigores climatológicos de la última glaciación. Este hecho determinó la extensión del fenómeno artístico por otras zonas del planeta y, posiblemente, motivó también el abandono de las cuevas en favor de la aparición de representaciones en abrigos rocosos al aire libre.

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