Orígenes del Movimiento Obrero Español: Anarquismo y Socialismo Marxista
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Movimiento Obrero: Anarquismo y Marxismo en España
El proletariado industrial o agrícola encontró en los sindicatos y en las nuevas ideas sociales un vínculo de expresión y de lucha contra su dura vida.
Los inicios del obrerismo
El limitado proceso de la industrialización española implicó que el número de obreros industriales fuera pequeño. Se concentró básicamente en el País Vasco, Asturias y Madrid.
Las primeras formas de protesta obrera tuvieron un carácter ludista y consistieron en la destrucción de telares mecánicos. Pronto los trabajadores vieron la necesidad de crear organizaciones propias, capaces de defender sus derechos: los sindicatos.
El primer sindicato se fundó en Barcelona: la Asociación de Trabajadores de Barcelona. Sus objetivos eran:
- La disminución de la jornada laboral.
- El aumento de los salarios.
- El derecho a formar asociaciones obreras.
En 1855 tuvo lugar en Barcelona la primera huelga general, motivada por la introducción de nueva maquinaria que los obreros consideraban que les quitaba trabajo.
Durante el Sexenio Democrático llegaron a España las ideas de la Primera Internacional (AIT) y en 1870 se creó la Federación Regional Española de la Asociación Internacional de Trabajadores (FRE-AIT).
Anarquismo
El anarquismo arraigó fuertemente entre los obreros de Cataluña y los campesinos andaluces. Defendió la formación de grupos autónomos que atentasen contra la sociedad burguesa y capitalista. Se produjeron numerosos atentados y la sociedad entró en una gran espiral de violencia.
Esto impulsó a que los anarquistas contrarios a la violencia (anarcosindicalistas) fundaran sindicatos obreros. Su objetivo era conducir a los obreros hacia la revolución social. Estos fundaron la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).
Socialismo
El socialismo tuvo mayor influencia en el proletariado y cierta clase media de Madrid, el País Vasco y Asturias. Gracias a Pablo Iglesias, los marxistas fundaron el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y un sindicato: la Unión General de Trabajadores (UGT).
Mientras los anarquistas eran apolíticos, los socialistas defendían la participación en las elecciones. Querían llevar diputados obreros al Parlamento que defendieran a los trabajadores y consiguieran leyes favorables para ellos.
La influencia del socialismo creció lentamente, y el PSOE no consiguió su primer diputado (el propio Pablo Iglesias) hasta el año 1910.