Orígenes de la Prosa Castellana y el Mester de Clerecía en la Literatura Medieval
Orígenes de la Prosa Castellana
Las obras castellanas escritas en prosa son más tardías que las líricas y las épicas. El prestigio de la lengua latina entre los hombres cultos y la abundancia de obras en prosa escritas en latín hacían que los autores, fundamentalmente religiosos, no experimentaran la necesidad de utilizar la prosa castellana. Fue la voluntad de algunos reyes la que impulsó el uso y el perfeccionamiento de la prosa castellana frente a la prosa latina:
- Fernando III: abandona el latín como lengua de documentos notariales y administrativos en todo el reino y declara el castellano como lengua oficial.
- Alfonso X el Sabio: es el principal impulsor de la Escuela de Traductores de Toledo e inspirador de una enorme cantidad de obras históricas, científicas, etc., que contribuyen de forma decisiva a fijar una norma escrita en la prosa castellana.
- Las primeras colecciones de cuentos o apólogos: surgen en castellano obras de origen oriental traducidas del árabe.
- Don Juan Manuel: se inspira en relatos orientales y en la tradición cristiana, pero crea en castellano una obra original y de gran perfección estilística que reúne más de cincuenta cuentos.
Alfonso X el Sabio
Reina en Castilla durante la segunda mitad del siglo XIII y demuestra su decidida voluntad de impulsar la escritura castellana a todos los ámbitos del conocimiento: legislativo, cultural y literario.
Crea e impulsa la Escuela de Traductores de Toledo, donde conviven científicos y pensadores (judíos, cristianos, musulmanes) y donde se promueve la redacción en prosa de todos los textos jurídicos procedentes de documentos históricos, así como la traducción de numerosos escritos pertenecientes a la tradición oriental.
Su obra
- Obras de historia: Estoria de España (o Primera crónica general).
- Obras de leyes: Las Siete Partidas (que reflejan diversos aspectos de la sociedad medieval).
- Tratados científicos: Libros del saber de astronomía y el Lapidario.
- Obras de recreo y juego: Libro del ajedrez, dados y tablas.
El Mester de Clerecía frente al Mester de Juglaría
A partir del siglo XIII se desarrolla una nueva corriente de poesía culta y escrita que se conoce como mester de clerecía («oficio o trabajo de los clérigos»). Las características del mester de clerecía señaladas por sus propias estrofas deben entenderse en oposición directa a los rasgos que definían el mester de juglaría.
Mester de Clerecía
- Conciencia y voluntad artística: búsqueda explícita de una estética culta y cuidada.
- Temática e ideología: clara inspiración religiosa, doctrinal y moralizante.
- Métrica regular: elección de versos rimados que poseen el mismo número de sílabas (isosilabismo) y que forman una estrofa regular de cuatro versos alejandrinos monorrimos (la cuaderna vía).
- Rima: empleo estricto de la rima consonante.
- Difusión: son textos concebidos para ser leídos o recitados pausadamente ante un público receptor.
Mester de Juglaría
- Espontaneidad formal: sus composiciones no obedecen a reglas rígidas ni a patrones estéticos cultos.
- Temática: los juglares interpretaban cantares de gesta y poemas profanos (amorosos, épicos, festivos).
- Transmisión y ejecutantes: los juglares recorrían plazas y castillos; solían ser personas dotadas de buena memoria y gran dominio escénico frente al público, pero con escasa instrucción académica formal.
- Métrica y rima: en la poesía juglaresca la medida de los versos no era regular (anisosilabismo) y la rima solía ser asonante.
- Interpretación: las composiciones del mester de juglaría estaban concebidas fundamentalmente para ser cantadas o dramatizadas con acompañamiento musical.