Orígenes de la Segunda Guerra Mundial: Expansionismo y Tensiones Previas
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El Camino hacia la Segunda Guerra Mundial: Tensiones Internacionales en los Años 30
Políticas Agresivas y la Respuesta Internacional
El periodo previo a la Segunda Guerra Mundial se caracterizó por un cambio drástico en las relaciones internacionales. Las políticas agresivas de los regímenes nazi en Alemania y fascista en Italia buscaron modificar la situación heredada de 1919, especialmente el Tratado de Versalles. A esto se sumó la política indecisa y de apaciguamiento mantenida por Francia y el Reino Unido frente a la Alemania nazi durante la década de 1930.
El ascenso de Adolf Hitler al poder en Alemania y la política imperialista de Japón en Asia transformaron dramáticamente el panorama global. La Sociedad de Naciones demostró su debilidad, al igual que las potencias occidentales, que se mostraron incapaces de oponerse eficazmente a las agresiones. Un primer acontecimiento clave fue la invasión de China por Japón, que se inició con la ocupación de Manchuria. Aunque esta acción fue condenada por la Sociedad de Naciones, Japón optó por abandonar la organización como respuesta.
La Política Exterior Nazi y el Desmantelamiento de Versalles
La política exterior nazi tuvo como objetivo primordial la revisión del Tratado de Versalles. Hitler implementó una hábil estrategia combinando agresiones directas con momentos de aparente calma para apaciguar a las otras potencias.
Paso a paso, Hitler fue incumpliendo las cláusulas impuestas a Alemania:
- En 1933, abandonó la Sociedad de Naciones.
- Anunció el restablecimiento del servicio militar obligatorio, contraviniendo las limitaciones del Tratado.
- Llevó a cabo la remilitarización de Renania (1936), una zona fronteriza desmilitarizada con Francia.
Las democracias occidentales dejaron pasar esta clara ocasión para detener a Hitler. La debilidad que demostraban contrastaba fuertemente con la agresividad y los éxitos diplomáticos y militares del régimen nazi.
Expansionismo Italiano y la Guerra Civil Española
Las ambiciones imperiales de Benito Mussolini se materializaron con la conquista de Etiopía (1935-1936). La Sociedad de Naciones condenó la intervención italiana imponiendo sanciones financieras y económicas. Sin embargo, esta condena tuvo el efecto de provocar un acercamiento de Italia a Alemania y un distanciamiento de las democracias.
La Guerra Civil Española (1936-1939) se convirtió en un campo de pruebas y una ocasión para la actuación conjunta de las potencias fascistas. Alemania e Italia apoyaron activamente al bando sublevado (nacional) con el envío de abundante armamento y tropas. En contraste, las democracias europeas adoptaron una política de no intervención, abandonando a su suerte a la República española, que solo contó con el apoyo significativo de la URSS y las Brigadas Internacionales.
La Formación de Alianzas Agresivas
La solidaridad entre los estados fascistas se consolidó formalmente. En 1936, Alemania e Italia firmaron un tratado de amistad conocido como el Eje Roma-Berlín. Ese mismo año, Alemania firmó otro pacto con Japón, el Pacto Anti-Komintern, dirigido explícitamente contra la Internacional Comunista (Komintern) y, por extensión, contra la URSS. Italia se adhirió a este pacto en 1937, fortaleciendo el bloque de las potencias que desafiarían el orden mundial existente.