El papel de la educación y el juego en el desarrollo infantil
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La educación como pilar del desarrollo humano
La educación es un proceso esencial en el desarrollo del ser humano, especialmente durante la infancia. A diferencia de otros seres vivos, como los animales, los humanos vivimos en un medio totalmente alterado y modificado; por este motivo, nuestros resortes intuitivos resultan insuficientes para desenvolvernos como individuos autónomos.
La cultura juega un papel fundamental en este proceso. Se considera cultura a todo el medio modificado por el hombre; es nuestra segunda naturaleza. Somos seres culturales por definición, ya que nuestra vida no sucede fuera de este marco. Por ello, los niños deben aprender a desenvolverse en su entorno como personas autónomas y funcionales. La educación sirve, entre otros aspectos, para el desarrollo individual y para integrar al niño en la sociedad en la que vive.
Neurobiología y aprendizaje en libertad
En este sentido, si el entorno del niño no es confiable, la estructura activa neuronal se cierra, convirtiéndose en una superestructura pobre. Los adultos somos responsables de evitar que esto ocurra: debemos permitir que su curiosidad funcione como instinto y, sobre todo, que aprendan en libertad. Si cohibimos la curiosidad como motor de aprendizaje, limitamos su potencial. A menudo, en el sistema escolar tradicional, se anulan los resortes intuitivos que permiten al niño aprender de forma natural.
La plasticidad cerebral y la formación de la superestructura
Aunque las personas compartimos una estructura biológica similar, nuestra superestructura es distinta. El sistema nervioso activa diversas áreas, formando una estructura cerebral única en cada individuo, la cual depende directamente de los aprendizajes y experiencias vividas. Es así como nuestro cerebro se va hiperformalizando a través de la experiencia.
El juego: La herramienta fundamental de la infancia
Los niños aprenden a través de la interacción con el entorno; por este motivo, se suele decir que los niños piensan con las manos. El juego en la infancia no es una metodología ni una recompensa por un buen comportamiento, sino la manera en la que el niño vive, se relaciona y se expresa con su medio.
- El juego es la forma de vida del niño durante toda su infancia.
- No existe contraste entre jugar y trabajar: para el niño, el juego es una actividad tan seria como el trabajo para el adulto.
- El juego absorbe toda su atención y constituye su única realidad en ese momento.
Es un error suponer que el juego sirve solo para entretener o que es lo opuesto a algo serio; cuando el niño juega, está trabajando en su propio desarrollo.
Educabilidad y plasticidad
La educabilidad está estrechamente relacionada con la plasticidad del ser humano. Mientras que la educabilidad es la capacidad de ser educados y aprender, la plasticidad es la capacidad del sistema nervioso para cambiar y adaptarse a partir de las experiencias. Gracias a esta plasticidad, el cerebro construye nuevas conexiones y desarrolla esa superestructura dependiente del entorno cultural. Es vital aprovechar esta etapa, ya que el cerebro infantil posee una plasticidad excepcional.
Conclusión
Al vivir en un medio profundamente cultural, la educación es fundamental para el desarrollo humano. Los niños aprenden jugando y los educadores somos responsables de acompañar este proceso, permitiendo que su curiosidad e intereses actúen como motor de aprendizaje. Solo así les ayudaremos a construir su conocimiento, su lugar en la sociedad y, finalmente, a convertirse en adultos seguros de sí mismos.