Patrimonio Arqueológico Subacuático y Museos de Grandes Pecios Históricos

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Fondeaderos y Estructuras Sumergidas en la Antigüedad

Del mismo modo, son importantes los fondeaderos, aquellos espacios en los que no hay un puerto artificial y se utiliza un espacio natural para el atraque de barcos. Destaca el fondeadero de Cales Coves, utilizado desde el Bronce Final y situado al lado de una necrópolis. Asimismo, es relevante la factoría de salazones en La Panga, ubicada exactamente a pie de costa. Pero, sin duda alguna, las estructuras sumergidas más importantes de la historia de la Antigüedad son las de Alejandría. La ciudad sufrió un proceso de hundimiento; hoy en día, gracias a la labor llevada a cabo, se está cartografiando toda la bahía para conocer qué tipo de estructuras existen: templos, palacios, estelas, entre otros elementos.

Plan de Arqueología Subacuática

Para la documentación e inventario del patrimonio, se elaboran las Cartas Arqueológicas Subacuáticas de todo el país. Los puntos clave del plan incluyen:

  • Gestión de información: Creación de un programa de gestión integrado de información arqueológica del patrimonio cultural subacuático.
  • Protección jurídica: Compromiso de todas las administraciones públicas de declarar como BIC (Bien de Interés Cultural) las zonas arqueológicas subacuáticas más emblemáticas de nuestro litoral.
  • Vigilancia y seguridad: Protección física y jurídica mediante el desarrollo de un programa de vigilancia en coordinación con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para evitar el expolio y la destrucción.

Museos de Sitio y Conservación de Pecios

Los Barcos de Roskilde

Se trata de un hallazgo de pecios de hundimiento intencionado, fundamentales para entender la ingeniería naval de su época.

Museo de la Navegación de Maguncia

Este espacio destaca por la reconstrucción de los barcos romanos que recorrían el Rin para protegerse de las invasiones germánicas.

Museo del Vasa

El Vasa fue un barco de la marina sueca, mandado construir por el padre de Cristina de Suecia para reivindicar la expansión territorial de Suecia por las colonias durante la Guerra de los Treinta Años y así justificar sus pretensiones de expansión. Los reyes y emperadores recurren habitualmente al mundo antiguo para hacer valer sus pretensiones políticas. El barco se hundió el mismo día de su puesta en marcha, a tan solo quinientos metros del puerto, debido a que había sido mal construido y se produjo un desplazamiento crítico de la carga. Gracias a la labor del padre del actual rey de Suecia, el navío pudo ser extraído y establecido en un Museo de Sitio con especiales medidas de protección, manteniendo temperaturas controladas y una humedad muy alta para su conservación. No se extrajo por piezas para ser montado posteriormente, sino que se sacó entero del agua. Es un barco de seis plantas que conserva todos sus elementos originales.

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