El patriotismo constitucional en España: auge, declive y controversias

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Introducción del concepto en el debate político

El concepto de patriotismo constitucional se incorporó al debate político español en 1991 tras una conferencia de Jürgen Habermas en Madrid. José Luis Laborda, entonces militante del PSOE, fue quien más se esforzó por integrar este concepto en la ideología de izquierdas en España. Sin embargo, no fue hasta el año 2000, con José Luis Rodríguez Zapatero como candidato electoral del PSOE, cuando la idea se introdujo plenamente, presentándola como un referente para su política. Dos años más tarde, en el XIV Congreso del partido, el PP también incluyó este principio en su ideario, generando gran controversia. Incluso Habermas, reconociendo no estar plenamente informado del programa electoral del PP, defendió la incompatibilidad del patriotismo constitucional con una tendencia de derechas.

Declive del patriotismo constitucional

Esta idea, basada en generar un sentimiento patriótico fundamentado en principios de igualdad, unidad en torno a la Constitución y otros símbolos justos, pluralismo y respeto a otras nacionalidades, fue acogida con fervor, especialmente por la izquierda. Representaba una oportunidad para abrazar un patriotismo acorde a su moral. Sin embargo, con el tiempo, como analizó Müller, ha ido decayendo hasta prácticamente desaparecer de los idearios y debates públicos, a pesar de haber sido un fenómeno sin precedentes. Este declive se atribuye principalmente a dos cuestiones:

  1. Los proyectos e ideas vinculados en España al patriotismo constitucional se desviaron del concepto original.

  2. Aunque en teoría parece una buena opción para crear estados plurinacionales inclusivos, presenta fallos insalvables en la práctica.

Controversias y interpretaciones

La interpretación de los partidos nacionalistas subestatales fue que la pretensión del patriotismo constitucional era impedir el derecho de autodeterminación, un derecho no recogido en la Constitución española de 1978 ni en casi ninguna otra constitución a nivel mundial. Esta acusación se intensificaba al referirse al Partido Popular, al que se acusaba de adoptar esta idea únicamente para asegurar la Constitución de 1978 y frenar las aspiraciones de los nacionalismos subestatales. Se les acusaba, por tanto, no de adoptar el patriotismo constitucional, sino de fundamentalismo o dogmatismo constitucional. El artículo dos de la Constitución, que enfatiza la indivisibilidad de la nación, se interpretó como una concesión al ejército español de 1978 para asegurar la consolidación de la democracia. Esta acusación también afectó al PSOE, aunque con menor intensidad.

Problemas del patriotismo constitucional en España

  • La falta de una definición clara de nación española en el discurso político y público, no en el ámbito jurídico, es el principal problema.

  • Otro problema, planteado por Will Kymlicka, surge cuando existe una disensión entre favorecer los rasgos culturales propios de las naciones que conforman el estado multinacional y crear una identidad común. Al conceder privilegios a los rasgos autóctonos, la igualdad deja de ser simétrica respecto al resto de naciones.

  • En España, se añade el agravante de que existen símbolos que no se perciben como neutros, sino vinculados a una cultura específica del Estado.

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