Paul Cézanne: 'Los jugadores de cartas', obra maestra del postimpresionismo
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Paul Cézanne: Los jugadores de cartas, obra maestra del postimpresionismo
Los jugadores de cartas (1890-1895) de Paul Cézanne (1839-1906), es una de las obras más emblemáticas del postimpresionismo. Este lienzo, actualmente en el Museo d'Orsay (París), forma parte de una serie que Cézanne pintó durante la década de 1890, explorando la temática de los jugadores de cartas en un entorno rural.
Cézanne: El padre de la modernidad
Considerado por muchos como el precursor del arte moderno, Cézanne influyó profundamente en artistas posteriores. Pablo Picasso llegó a afirmar: "Cézanne era como un padre... para todos nosotros".
Paul Cézanne nació el 19 de enero de 1839, primogénito de una familia dedicada a la fabricación y exportación de sombreros, que más tarde se interesaría por los negocios financieros. A pesar de su temprano deseo de ser pintor, su padre inicialmente se opuso. Cézanne comenzó estudios de Leyes en la Universidad de Aix, pero el apoyo de su madre y su hermana le permitió trasladarse a París para estudiar pintura, aunque con la condición paterna de perfeccionar su técnica en la Escuela de Bellas Artes.
Trayectoria artística: Del romanticismo al postimpresionismo
- 1857: Inicia sus estudios artísticos.
- Años más tarde: Pasa seis meses en la Universidad de París, donde conoce a Renoir y Monet, pero suspende el examen de ingreso.
- Regresa a su ciudad natal para trabajar en el banco de su padre.
- Un año después, vuelve a París y se matricula en una academia de pintura, donde conoce a Manet.
Sus primeras obras muestran un estilo romántico suave. Participó en una exposición en París junto con otros pintores, donde predominaban la luz y el color, pero no tuvo éxito y fue objeto de burlas. En 1882, una obra suya fue admitida en el Salón Oficial, pero esto no impulsó significativamente su carrera. Tras la muerte de su padre, y debido al no reconocimiento de sus obras y a problemas personales, se recluyó durante años en una finca familiar para pintar. En 1899, con el fallecimiento de su madre, perdió la finca por cuestiones de herencia. A principios del siglo XX, sus obras comenzaron a ser valoradas, pero su salud empeoró y murió en 1906.
Descripción de la obra
Los jugadores de cartas es un óleo sobre lienzo, representativo del postimpresionismo del siglo XIX.
- Protagonistas: Campesinos del pueblo natal de Cézanne y el jardinero de la finca familiar, Jas de Bouffan, Vallier. El hombre que fuma la pipa ha sido identificado como el "tío Alexandre".
- Composición: Dos figuras sentadas a ambos lados de una pequeña mesa, con un paisaje abocetado encima. La mesa actúa como eje de simetría y foco de atención.
- Atmósfera: Los hombres están concentrados en el juego, capturando Cézanne sus expresiones. El espectador se sitúa como un observador cercano.
- Triangulación: Los brazos de los jugadores dirigen la mirada hacia las manos. El jugador de la izquierda, con naipes blancos, podría ser el ganador.
- Iluminación: Artificial, con sombras y reflejos, destacando el color como protagonista.
- Fondo: Mezcla de tonos, predominando los rojizos, en sintonía con la mesa y el mantel.
- Técnica: A diferencia del impresionismo, prima el volumen y la forma sobre la luz, utilizando el color en estado puro para lograrlo.
Función y significado
En la década de 1890, Cézanne abordó este tema, de inspiración caravaggesca, en varias ocasiones. Aunque se desconocen las razones exactas para crear esta serie, es evidente que Cézanne buscaba, a través de la experimentación, recuperar la forma y el volumen en la pintura.
Los jugadores de cartas ejemplifican el periodo sintético de Cézanne, representando la realidad objetiva sin ceñirse a los criterios ópticos de los impresionistas. Su objetivo era "hacer Poussin al aire libre".
De las cinco versiones de esta obra, esta es la más sobria. La recurrencia de este tema en la obra tardía de Cézanne ha dado lugar a diversas interpretaciones.
Cuando Cézanne mostró este trabajo a una sociedad local de pintores aficionados, fue recibido con incomprensión, excepto por el joven poeta Joachim Gasquet, a quien Cézanne regaló la obra en agradecimiento. Dos años después de la muerte del artista, Gasquet la vendió por una suma considerable.