Paulo Freire: La Ética y el Compromiso Político en la Docencia
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Paulo Freire: Cartas a quien pretende enseñar
Maestra-tía: La trampa de la desvalorización
Analfabetismo
El analfabetismo es una violencia que castra el cuerpo consciente y hablante, prohibiendo leer y escribir. Esto limita la capacidad de, leyendo el mundo, escribir sobre su lectura y, al hacerlo, repensar esa misma lectura.
Existe un movimiento dinámico entre pensamiento, lenguaje y realidad, del que resulta una creciente capacidad creadora.
La tarea docente
- El docente también es aprendiz.
- Su tarea es placentera y, a la vez, exigente.
- Exige:
- Seriedad.
- Preparación científica.
- Preparación física, emocional y afectiva.
- Un gusto por querer bien a los otros y al proceso que esto implica.
Cartas a quien pretende enseñar
Es preciso atreverse a hablar de amor sin temor a ser llamado meloso o acientífico. Estudiamos, aprendemos, enseñamos y conocemos con los sentimientos, emociones, deseos, miedos y dudas, con la pasión y también con la razón crítica. Jamás debemos dicotomizar lo cognoscitivo y lo emocional.
Es necesario atreverse a no burocratizar la mente.
La labor de enseñar como militancia
La tarea de enseñar no es un quehacer de personas dóciles o acomodadas que no pueden conciliar con la protesta o las huelgas. Esta labor exige la capacidad de luchar por la libertad, sin la cual la propia tarea perece.
Maestra sí, tía no
En la lucha contra la tendencia a la desvalorización profesional, representada por el hábito de transformar a la maestra en un "pariente postizo", debemos recordar que enseñar es una profesión que implica una tarea, una militancia y una especificidad en su cumplimiento.
- Enseñar incluye la pasión por conocer.
- Implica estar dispuesta a la pelea justa por la defensa de los derechos.
- Requiere luchar por crear las condiciones para la alegría en la escuela.
El término "tía" significa quitar a la maestra su responsabilidad profesional de capacitación permanente, que es parte de su exigencia política. La familiaridad impide hacer reclamos, rebelarse o hacer huelgas. El "tía" condice con el "niños fuera de la escuela", que camufla ideológicamente la expulsión y la prohibición de asistir a la institución educativa.