Pedro García Cabrera: Vida, Obra y el Simbolismo de la Libertad
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Pedro García Cabrera: Un referente de la poesía canaria
Pedro García Cabrera (La Gomera, 1905 - Tenerife, 1981) supone una de las cumbres de la poesía canaria del siglo XX, no solo por la calidad de sus versos, sino por la influencia de los mismos en otros muchos poetas posteriores. Su vida y su proyección estuvieron marcadas por varias constantes: su compromiso ético y social con la recuperación de las libertades individuales y colectivas perdidas en la dictadura de Franco, su especial atención al paisaje insular y su constante experimentación formal.
Vanguardias y compromiso político
Antes de la Guerra Civil, fue uno de los protagonistas de una de las etapas más fecundas y rompedoras de las artes en Canarias: la irrupción de las vanguardias, especialmente del surrealismo. Fue fundador de la revista Gaceta de Arte. Paralelamente, durante los años de la II República, su compromiso político le llevó a la portavocía de los socialistas en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y en el Cabildo de la isla. Esta participación en la vida pública provocó que fuera represaliado.
De esta etapa son poemarios marcados por las innovaciones de las vanguardias (La rodilla en el agua) o por el tono de la terrible experiencia de la guerra, la prisión o la pérdida de amigos.
Evolución poética y esperanza
Con Día de alondras (1951) comienza una nueva etapa en la producción del poeta, marcada por un creciente compromiso con la recuperación de la libertad: «La esperanza me mantiene…». En todos estos poemarios sigue presente el paisaje insular, sobre todo el mar, así como la preocupación por la innovación formal y el gusto por la metáfora arriesgada.
«Un día habrá una isla»: Un canto a la libertad
Mucho de lo dicho anteriormente se aprecia en el poema que comienza con el verso «Un día habrá una isla», que el poeta dedica a una sobrina suya. Apareció en el libro Las islas en que vivo (1971) y fue escrito en 1964 en Los Cristianos.
En sus 18 versos, el poeta presenta su confianza en conseguir en un futuro una isla en que reine la libertad de expresión y en donde él pueda finalmente descansar junto a la colectividad. Presenta una libertad recuperada para todos: una isla donde vivir y en que por fin, tras más de 30 años de dictadura, el silencio pierda la mordaza de la censura y vuelva a convertirse en palabras libres. La esperanza en la futura libertad y la lucha colectiva son los ejes temáticos de este poema marcado por un intenso tono optimista.
Análisis métrico y estilístico
- Métrica: El poema es una silva en la que el poeta combina libremente 13 versos endecasílabos y cinco heptasílabos. No se encuentra un patrón de rima, aunque la asonancia «i-a» de los versos 1, 5, 9, 13 y 17 (isla, heridas…) evoca como un eco uno de los motivos centrales del poema: la isla.
- Figuras retóricas: Destaca la metáfora pura:
- Silencio amordazado (v. 2 y 18): se identifica con la falta de libertad de expresión.
- Rumores (v. 4) y mis palabras (v. 14): asociados en ambos casos a uno de los motivos centrales de la composición: mi libertad y que se liberen, respectivamente.
- El combate en que muero y en que vivo (v. 15).
- El mar (orillas, horizontes…): es símbolo de lo que está por venir y de la resistencia que hay que tener para lograrlo.
- Cohesión gramatical:
- El predominio de la primera persona (me entierren, mi libertad…).
- Los valores de futuro en los tiempos verbales: futuro de indicativo (habrá), presentes de subjuntivo (sea, partan…) o presente del indicativo (pido). Contrastan con esos futuros los presentes con valor de actualidad de las metáforas encadenadas (no estoy). La esperanza implica resistencia.