Pensamiento Crítico y Sociedad en las Cartas Marruecas de Cadalso
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Reflexiones sobre las Cartas Marruecas de José Cadalso
Carta XXXIV: La figura de los proyectistas
Los proyectistas son entes que, sin patrimonio propio, pretenden enriquecer los países en los que se hallan. Cuando Felipe V llegó a España, se encontró con un Estado paupérrimo en todos los sentidos. Para igualarse a otras naciones, es necesario indagar en el fondo, empezando incluso por las fronteras territoriales, determinando las lenguas y los trajes. Nuño se muestra en contra de esta visión.
Carta XXXV: La evolución del lenguaje
El lenguaje muda con el paso del tiempo. Existe una conciencia de la historia de la lengua y la necesidad de crear palabras, debido a que surgen nuevas costumbres que antes no existían. Nuño lee una carta de su hermana cargada de términos afrancesados (con un matiz de sarcasmo). Gacel, por su parte, cree que la lengua debe fijarse cada año para el siguiente.
Carta XXXVIII: El orgullo español
Uno de los defectos de los españoles, según los europeos, es el orgullo. Gacel lo percibe de forma extraña, pues apenas logra apreciarlo. Los nobles se familiarizan con sus criados y con sus antiguos parentescos, aunque esto no ocurre con los nobles de las ciudades.
Carta XLI: El concepto de lujo y la economía
Resulta imposible explicarle a Ben-Beley el significado de la palabra lujo, ya que en su país desconocen dicho concepto. El lujo se define como la abundancia y variedad en las cosas superfluas de la vida. Los autores europeos están divididos sobre si esta abundancia conviene o no; de la variedad surge la vanidad, y de esta, la industria.
- El comercio del lujo empobrece a España y la esclaviza al capricho de la industria extranjera, agotando el oro y la plata del país.
- Existen dos medios para evitar que el lujo sea la ruina total de la nación.
- No es posible que las fábricas españolas desbanquen a las europeas; la imitación existe.
Los españoles no aprovechan la abundancia de América. En este siglo, los lujos son diferentes a los de los siglos anteriores.
Cartas LXIX y LXX: La vida virtuosa y el ciudadano
Carta LXIX
Gacel escribe a Nuño: la vida ideal y realmente envidiable es la del hombre virtuoso e inteligente que tiene una esposa y unos hijos como él, y vive apartado de la ambición.
Carta LXX
Nuño responde a Gacel: es normal que Gacel simpatice con aquel hombre tan virtuoso, pero, según Nuño, no basta con ser un hombre bueno, sino que además debe ser un "buen ciudadano". Este patriotismo lo encontramos también en don Justo, personaje de El delincuente honrado de Jovellanos.