El Pensamiento de José Ortega y Gasset: Perspectivismo y Razón Vital
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Introducción a José Ortega y Gasset
José Ortega y Gasset fue un filósofo contemporáneo del siglo XX. Nacido en Madrid, España, destacó como filósofo y ensayista, siendo el principal exponente de la teoría del perspectivismo y de la razón vital (raciovitalismo) e histórica. Su obra parte de un intento de proceder a una reforma radical de la filosofía a partir de una nueva comprensión de la realidad.
Crítica al Realismo y al Idealismo
Ortega considerará y criticará, ante todo, tanto al realismo de los antiguos como al idealismo de los modernos. La crítica al realismo se centra en una razón naturalista que encuentra su límite en la vida humana, la cual solo es útil cuando lo que deseamos conocer son los objetos. Ortega sostiene que el hombre no es una cosa, por lo que es falso hablar de "naturaleza humana"; el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia. Al mismo tiempo, critica a los idealistas por haber convertido al sujeto en una realidad perennemente constituida: el yo pensante como una res cogitans.
La Vida como Realidad Radical
Ortega encuentra el concepto de vida como la realidad radical. No obstante, la idea de vida aquí debe ser comprendida como nuestra vida, la de cada individuo en particular. No existe otra realidad más indubitable. Cualquier tipo de realidad siempre supone de antemano otra realidad que la fundamenta: nuestra propia existencia.
El Perspectivismo y la Circunstancia
Si el fundamento de toda realidad es nuestra vida, entonces el único modo en que podemos comprender la realidad será precisamente a partir de la perspectiva que nos ofrece nuestra vida. Esta perspectiva, a pesar de ser única e intransferible, no aspira en modo alguno a absolutizar el mundo. Al contrario, reconoce que el mundo es una pluralidad de perspectivas y se considera solo un punto de vista más. La única forma de acercarse a la realidad del mundo será, pues, multiplicando los puntos de vista y asumiendo esa irreducible multiplicidad. Por ello, la perspectiva se encuentra ineludiblemente emparentada con una determinada circunstancia, que no es más que nuestra propia situación en el mundo, aquello que nos limita. Se trata, en definitiva, de una circunstancia humana.