El pensamiento de Kant: filosofía crítica, libertad, moral y el sentido de la historia

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El pensamiento de Kant en el contexto de la Ilustración

El pensamiento de Kant surgió motivado tanto por la situación en la que se encontraban la filosofía y la sociedad del siglo XVIII, como por una exigencia de clarificación del hombre y de la sociedad en el contexto histórico de la Ilustración.

La tarea de la filosofía según Kant

Desde el concepto mundano o cósmico de la filosofía, Kant entiende que el alma humana tiene tres facultades: conocimiento, deseo y sentimiento (agrado–desagrado). Y, por ello, a la filosofía que nace de la razón humana le corresponde hacer tres críticas:

  1. Establecer los principios y los límites que hacen posible un conocimiento científico de la naturaleza; y responder a la cuestión ¿QUÉ PUEDO CONOCER?
  2. Establecer y justificar los principios de la acción y las condiciones de la libertad; y responder a la cuestión ¿QUÉ DEBO HACER?
  3. Delinear el proyecto del destino último del hombre y las condiciones y posibilidades de su realización; y responder a la cuestión ¿QUÉ ME CABE ESPERAR?

Estas preguntas y las disciplinas que surgen —metafísica, moral y religión— están conectadas a los fines esenciales de la razón, y se sintetizan en la cuestión definitiva ¿QUÉ ES EL HOMBRE? La respuesta última está en la antropología. Por ello, la filosofía kantiana es una clarificación racional al servicio de una humanidad más libre, más justa y mejor encaminada hacia los fines últimos y, a partir de ello, construir un orden social que garantice que el ser humano sea auténticamente libre, por estar sometido sólo a la autonomía de su voluntad racional.

El ser humano: naturaleza y libertad

Para Kant, el ser humano ante todo es naturaleza y libertad; y es esta doble condición la que le obliga tanto a comportarse siguiendo las leyes de la causalidad física de los cuerpos, como a actuar en obediencia a las propias leyes eligiendo lo que queremos. Entonces confluye una doble causalidad en el ser humano:

  • (1) Como fenómeno, somos sensibles y empíricos, y tenemos inclinaciones y deseos.
  • (2) Como noúmeno, somos inteligibles y racionales, y por ello estamos libres de toda determinación sensible y temporal; toda causalidad se ejerce según su carácter inteligible.

El ser en sí —nouménico— del hombre se basa en que la razón, en su uso teórico, es capaz de pensar la libertad sin contradicción cuando se aplica al mundo inteligible, pero no en el campo de los fenómenos. Así, el conocimiento de la libertad corresponde al uso práctico de la razón, que es nouménico; y también por ello, la auténtica revolución crítica de la filosofía kantiana se producirá en la moral humana.

Los postulados de la moral

Para Kant, uno de los postulados esenciales de la moralidad supone que el hombre esté dotado de un ALMA INMORTAL, ya que, según su teoría, el hombre ha de creer que es posible la adecuación entre la voluntad y la ley (santidad) a través de un progreso indefinido. Como la santidad no es realizable siendo finitos, se hace necesario suponer la existencia y permanencia indefinida de la persona, es decir, la inmortalidad del alma. Por ello, se ha de suponer que el hombre también es libre, y de esa manera puede vencer todos los obstáculos que le impidan cumplir la ley moral para conseguir la felicidad.

El ser humano como ser histórico

Para Kant, la esencia humana no puede realizarse sino en sociedad y, por lo tanto, ésta debe ser el medio donde el hombre encuentre mayor libertad. Por lo tanto, para Kant el hombre es en esencia un SER HISTÓRICO caracterizado por:

  • (1) La autonomía, por la que el ser humano sale de la minoría de edad y es capaz de pensar por sí mismo y de darse sus normas morales.
  • (2) La emancipación, por la que el individuo toma sus propias decisiones al margen de las autoridades religiosas, políticas, militares o intelectuales.

Hacer historia para el hombre supone pensar cómo las ideas se van desplegando en el acontecer de la vida humana; y, por ello, LA FINALIDAD de la historia es narrar todos los logros sobre la libertad de la voluntad y la conciencia moral que se manifiestan en las acciones morales. En esta CONCEPCIÓN nueva de la historia sobresale el entender la historia como un desarrollo constante y progresivo de las mejores disposiciones del género humano. El hombre, que está dirigido por la racionalidad, exige la libertad de acción y, así, el motor de la historia son las disposiciones humanas con sus antagonismos: individuo-sociedad, fenómeno-noúmeno, empírico-ético.

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