Personajes Clave y Simbolismo en La Casa de Bernarda Alba de Lorca
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Personajes Clave y Simbolismo en La Casa de Bernarda Alba
El conflicto familiar queda patente a lo largo de toda la obra y también en este fragmento, a la vez que representa la vieja moral. La figura de Bernarda Alba, aunque no mencionada explícitamente en este pasaje inicial, se infiere como la fuerza represiva central, con frases como: «¡Esa es la cama de las mal nacidas!» y «¡Quietas, quietas!». El poder que encarna es irracional, y todos sus parlamentos están llenos de exclamaciones que denotan su autoridad y frustración: «¡Qué pobreza… los dedos!» y «¡Esa es… mal nacidas!». Por último, señalaremos que su aparición en escena es en blanco y negro, los colores que caracterizan a esta obra: «Sale en enaguas, con un mantón negro».
Adela: La Pasión Desbordada y la Rebeldía
Adela, la hija pequeña de Bernarda, es el personaje mejor caracterizado de las cinco hermanas. Es la que despierta los deseos amorosos y carnales de Pepe el Romano, con quien consigue tener relaciones, aludiendo a «…enaguas llenas de paja…», y a quien hace centro de su vida. Vive por y para el amor, lo que le da una fuerza impetuosa que le hace enfrentarse a su madre: «¡En mí no manda nadie más que Pepe!» o a su hermana Martirio: «¡Quítate de la puerta!». Representa la sexualidad realizada, la pasión más desbordada y el deseo irrefrenable de pasión en libertad: «Adela corre a la puerta».
Su psicología es antitética a la de su madre, de ahí el enfrentamiento a lo largo de la obra y en este fragmento: «¡Aquí se acabaron las voces de presidio!». Su ansia de libertad y su rebeldía la llevan a desafiar a Bernarda: «¡Esto hago yo con la vara de la dominadora!». Es transgresora y tiene el arranque de salir del infierno que ha creado su madre: «¡No dé usted un paso más!» o «¡Haciéndole frente!». El rasgo fundamental de su carácter es su rebeldía, que la lleva a romper el símbolo de la tiranía, las viejas tradiciones y la opresión materna: el bastón. El texto lo subraya: «Adela arrebata el bastón a su madre y lo parte en dos».
Es el único personaje positivo de todas las mujeres de la casa, pero su rebeldía y su transgresión de las normas no tendrán su fruto, ni tampoco su amor por Pepe, lo que la llevará a decidir su propia muerte ante la creída pérdida de este. Su lenguaje refleja ese carácter fuerte e independiente que la caracteriza, por lo que sus parlamentos y sus gestos están llenos de exclamaciones que manifiestan sus estados de ánimo: «¡Quítate de la puerta!», «¡Aparta!», «¡Aquí se acabaron las voces de presidio!», o los mandatos categóricos que muestran la fuerza de este: «¡No dé usted un paso más!».
Martirio: El Resentimiento y la Envidia Enfermiza
Martirio encarna el resentimiento y la envidia enfermiza contra su hermana pequeña, a la que odia más que a ninguna. La vigila: «¿Dónde vas?». La provoca y desafía: «¡Pasa si puedes!». Y, al conocer la relación de Adela y Pepe el Romano, la delata a su madre: «¡Madre, madre!», «¡Estaba con él!». Es vengativa; si ella no puede tener al objeto de su deseo amoroso, tampoco lo tendrá otra persona, y esta actitud desencadenará la tragedia final.
Su carácter fuerte también se caracteriza por su lenguaje. Si se observa el texto, se encuentra que sus parlamentos se basan en preguntas y exclamaciones que reflejan su estado de ánimo exaltado, su furia incontenida, su odio más profundo y su propio sufrimiento.
Pepe el Romano: El Objeto de Deseo Invisible
Pepe el Romano ya se ha señalado que es un personaje invisible, pero su fuerza arrolladora está presente a lo largo de todo el drama. En este texto se hace referencia a él en ese «silbido» que hace que Adela corra a reunirse con él en el corral, donde han tenido otros encuentros amorosos. Y ese es el atractivo de este personaje: es el «oscuro objeto de deseo» de tres de las hijas de Bernarda. Encarna la pasión y el deseo amoroso que arrastra a la mujer. Por eso Adela corre a su encuentro y, ante su madre, muestra su total sometimiento a este hombre: «¡En mí no manda nadie más que Pepe!». El amor secreto que le profesa Martirio será el desencadenante de la tragedia final.
Características del Teatro Lorquiano en la Obra
En este fragmento aparecen algunas de las características fundamentales del teatro lorquiano y las particularidades de esta obra. Primeramente, es un drama simbólico en el que Lorca crea símbolos estéticos para delimitar el carácter de los diferentes...