Perú en el Siglo XIX: Inestabilidad, Guano y Transformaciones Socioeconómicas

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Perú (1823-1867): Inestabilidad Política y la Confederación

El Perú, entre 1823 y 1867, experimentó un periodo de profunda inestabilidad política, caracterizado por la promulgación de ocho constituciones centralistas. A estas se sumó una novena, en el marco de la Confederación Perú-Boliviana (1836), impulsada por la alianza del General Santa Cruz. Sin embargo, esta confederación encontró una fuerte oposición en las élites de Lima y La Paz, capitales que veían amenazado su poder. Su disolución final se precipitó por la guerra con Chile, que percibía la confederación como una amenaza regional, lo que llevó a la desintegración de los estados confederados.

Reformas de Bolívar y la Cuestión Indígena (1824)

En 1824, Simón Bolívar implementó una serie de medidas, algunas de las cuales reiteraban las ya propuestas por San Martín. Entre ellas destacaron:

  • La abolición del tributo indígena.
  • El reparto individual de tierras a los comuneros, evitando la formación de grandes corporaciones, con el fin de dinamizar la economía.
  • La eliminación de distinciones económicas en la venta de tierras comunales.

Explotación de las Comunidades Indígenas y Nuevas Formas de Trabajo (1826)

A partir de 1826, se observó un creciente fenómeno de expansión de las haciendas a expensas de las comunidades indígenas. Los hacendados obligaban a los indígenas a vender sus tierras mediante contratos de deuda o fraude. Los indígenas despojados, sin acceso a la tierra, se veían forzados a migrar a las ciudades, donde trabajaban como sirvientes o artesanos, o se unían a las haciendas como colonos. En este contexto, persistieron sistemas de servidumbre como el pongaje y el yanaconazgo. El yanacona era un siervo atado a la tierra, y en casos extremos, la esposa del pongo llegaba a amamantar al hijo del patrón. Es importante destacar que, mientras los comuneros pagaban tributos, los yanaconas eran considerados siervos de la hacienda.

El Restablecimiento del Tributo Indígena (1826-1854)

A pesar de haber sido abolido por San Martín y reiterado por Bolívar, el Tributo Indígena fue restablecido en 1826 por los gobernantes peruanos. Esta medida, considerada un acto de colonialismo interno, buscaba sufragar los gastos públicos de la élite blanca peruana. Fue oficialmente denominado "Contribución Indígena" y estuvo vigente desde 1826 hasta 1854.

Clasificación de Indígenas para el Tributo:

  • Comuneros: Indígenas originarios con pleno acceso a la tierra.
  • Forasteros: Indígenas con acceso parcial a la tierra.
  • Extranjeros: Indígenas sin acceso a la tierra.

Cabe señalar que los forasteros y extranjeros pagaban un tributo menor en comparación con los indígenas originarios.

La Élite Peruana, el Despojo de Tierras y el Auge del Guano

La élite peruana continuó expandiendo sus territorios a costa de las comunidades, solicitando tierras para el crecimiento de sus propiedades. Aunque el Estado protegía a las comunidades no reconocidas en la Constitución, la presión por la tierra era constante. En 1854, el tributo indígena fue finalmente abolido. Sin embargo, esta abolición no detuvo, sino que intensificó, la ofensiva de las haciendas y el consecuente despojo de tierras comunales. La decisión del Estado de abolir el tributo se debió principalmente a la aparición de una nueva y lucrativa fuente de ingresos para el fisco: el GUANO.

Este excremento de aves marinas, abundante en la costa seca peruana, se convirtió en un fertilizante de enorme provecho comercial, impulsando significativos cambios en la agricultura y la economía nacional.

Transformación Económica: Del Estancamiento al Boom del Guano (1826-1879)

Entre 1826 y 1840, la economía peruana se caracterizó por la baja productividad de las minas (tras la abolición de la mita) y una escasa vinculación con el mercado externo. No obstante, a partir de 1840, esta situación cambió drásticamente con el inicio del Boom del Guano, que se extendió hasta 1879. Este periodo de bonanza económica llegó a su fin con la Guerra del Pacífico (1879), durante la cual las fuerzas chilenas capturaron importantes yacimientos de guano, agotándose algunos de ellos.

Indemnización por Esclavitud, Nuevas Formas de Trabajo y Modernización

La vasta recaudación fiscal generada por el boom del guano permitió al Estado peruano financiar la abolición de la esclavitud. Se pagó una indemnización a los hacendados de 300 pesos por cada esclavo liberado. Los propietarios, con estos fondos, ahorraron e invirtieron en la expansión de sus haciendas, nuevamente a costa de las comunidades. La mano de obra esclava fue progresivamente reemplazada por los coolies (trabajadores chinos contratados bajo condiciones a menudo precarias). A partir de 1860, se inició un proceso de mecanización en la agricultura. Para 1871, se introdujeron ingenios con máquinas de vapor para la producción de azúcar y algodón en la costa peruana. Ese mismo año, el Perú vio la asunción de su primer presidente civil, un hito que marcó una mayor concentración del poder en manos de la oligarquía.

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