Pesca en España: historia, evolución y situación actual

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La pesca en España

La pesca significa la captura de peces y otros seres vivos del mar, así como su aprovechamiento económico. España cuenta con unos 7.900 km de costa y es uno de los grandes consumidores de pescado del mundo, con unos 40 kg por persona y año. Por ello, la actividad pesquera en nuestro país es muy importante, aunque no tenga gran peso en el PIB. La pesca española supone un 2 % del total mundial.

El valor de las capturas españolas ocupa un lugar importante y ha evolucionado a lo largo de la historia. En la época prerromana existían factores de preparación, conservación y salazón del pescado (garum). En la Edad Media, los vascos capturaban ballenas y, desde el siglo XIII, los barcos accedían a terranova, que ofrecía bacalao para su consumo, fresco o curado. Se pescaba el atún de almadraba.

La revolución industrial y la pesca moderna

La revolución industrial y la aplicación del vapor a la navegación favorecieron el comercio y las industrias de transformación pesquera. En el siglo XX surgieron la máquina de vapor y el ferrocarril, que facilitaron el transporte. Tras la Primera Guerra Mundial se utilizaron en la pesca nuevos arrastreros, importados de Gran Bretaña y Francia. En 1925 se inició la modernización de la pesca de bacalao en Terranova y, desde ahí, en gran sol.

La Guerra Civil paralizó la actividad pesquera en nuestro país. Tras la finalización, la flota se había incrementado. Se permitió la pesca de arrastre en fondos hasta 6.000 m de profundidad. En 1961 se modernizó la flota pesquera y se botaron los dos primeros buques congeladores de la flota española, que faenaban al sur y al sudeste.

La política pesquera común

En los años 70, España alcanzó su récord de capturas. El nuevo derecho del mar y la Política Pesquera Común (PPC) desde la edad moderna aceptaron que las aguas adyacentes pertenecen a los Estados costeros, sin especificar historia ni distancia. Tras la Segunda Guerra Mundial, el mar se valoró en términos de explotación de recursos reales o potenciales (zonas económicas exclusivas). El 90 % de los recursos pesqueros mundiales quedaba comprendido en las zonas privativas de aprovechamiento.

Para España, los consensos fueron perdidos y la Política Pesquera Común española se integró en la Comunidad Económica Europea en un momento de menor problema. Su potencial pesquero y su acceso a pesquerías europeas se veía condicionado por los europeos. Los reglamentos de la Política Pesquera Común son los siguientes:

  • Conservación de recursos
  • Política estructural: estructura pesquera, de la industria transformadora y de los equipos portuarios
  • Organización común de mercados
  • Política de acceso a los caladeros exteriores

Uno de los logros más importantes fue el acortamiento del periodo transitorio, lo cual facilitó la plena integración en la Unión Europea y el acceso a caladeros europeos. En 2002 se hizo una reforma de la PPC para lograr el desarrollo sostenible de la pesca. La estructura de la actividad pesquera y la sobreexplotación de los caladeros nacionales han hecho que se busque una recuperación de los recursos marinos. Se han regulado las artes de pesca, las redes y tallas mínimas, los periodos de veda y se han repoblado algunas especies.

La pesca en la plataforma continental y la acuicultura

En la plataforma continental, en aguas no muy profundas, se realiza la mayor parte de las capturas. Las aguas atlánticas son más productivas que las mediterráneas. La producción de las rías gallegas supera 15 veces la del litoral de Castellón. La población activa dedicada a la pesca desciende año tras año debido a la reducción de la flota, a la modernización de las embarcaciones, a la mecanización del trabajo y al aumento de tripulaciones mixtas en un mismo buque.

El sector ocupa el 0,46 % de la población activa y contribuye con un 0,5 % al PIB. Han de relacionarse con la pesca los profesionales relacionados con su transformación, los que trabajan en las lonjas, los mercados y el transporte, y el número de los que se dedican al marisqueo a pie. Los pescadores artesanales son el 37 % del total. Los trabajadores de este sector son menores de 45 años.

La flota pesquera española y la Unión Europea

Desde su entrada en la UE, España ha reducido su flota en un 50 %, aunque sigue siendo la mayor de la UE. La UE facilita la sustitución de las pequeñas y viejas embarcaciones por otras nuevas de más toneladas. El 80 % de los barcos pesqueros españoles utiliza artes fijas, tienen menos de 12 m de eslora y faenan cerca en aguas españolas. El resto son barcos de altura y faenan en alta mar. Por regiones, destacan Galicia, Andalucía y Cantabria. En Baleares y Murcia los barcos son de bajura. En Ceuta y Melilla, de gran altura, la pesca en aguas no comunitarias tiene tres modalidades de acuerdo:

Tratado de comercio, concesión de derechos de pesca a cambio de concesiones comerciales, y concesión de derechos de pesca a cambio de ayuda financiera. Canarias no necesita firmar ningún acuerdo con la UE; así, en 1995 mantuvo una posición de fuerza e impuso una limitación de captura de fletán negro.

Puede medirse de dos formas: la relación entre el peso de las capturas y la mano de obra, y mediante la relación entre el valor de las capturas y el peso. A mayor peso, mayor ingreso.

Regiones pesqueras y principales caladeros

  • Región del noroeste: costa gallega. Región pesquera muy importante, con un litoral muy recortado. Las rías poseen un elevado potencial biológico marino y una gran riqueza pesquera. Supera el 30 % del total nacional. Destacan los puertos de Vigo y A Coruña, y destaca el mejillón.
  • Región cantábrica: plataforma continental estrecha. Destacan los puertos de Pasajes (Guipúzcoa), Ondarroa, Bermeo, San Sebastián, Gijón y Santoña.
  • Región suratlántica: importante por la cantidad y valor de las especies, como es el caso de la gamba blanca y el langostino. Aporta el 15 % del total español. Puertos importantes: Algeciras, Huelva, Cádiz y Ptosantamaría.
  • Región canaria: pesca de altura y gran altura. Puertos de Las Palmas, sardina, parrocha y pulpo.
  • Región suroriental mediterránea: plataforma continental muy estrecha. Anchoa, jurel, pulpo y almeja.
  • Región de Levante: bacalao, sardina y parrocha. Alicante, Cartagena y Torrevieja.
  • Región de Tramontana: sardina y parrocha. Tarragona, barcelona y Valencia.
  • Región balear: palangre, malla y calado.

La ampliación de las zonas exclusivas y la pesca de España

La ampliación de las zonas exclusivas de cada país hasta las 200 millas, que se hizo efectiva en los países de la UE desde el 1 de enero de 1997, supuso la reducción de la actividad pesquera española. Afectó especialmente a las flotas gallega y vasca, debido a la demanda de pescado del mercado español. Desde hace muchos años, la flota española de altura faena en caladeros de África (costa del Sáhara, Marruecos, Mauritania y Senegal). Los caladeros del Atlántico noroeste forman parte de las aguas de la UE, con excepción de Noruega e Islandia.

Fuera de las aguas comunitarias, los españoles pescan en:

  • Plataforma continental atlántica norteafricana: sardina, merluza, cefalópodos y gamba.
  • Atlántico norte y noroeste: Groenlandia, Terranova y Noruega. Fletán, bacalao, pota y calamar.
  • Atlántico sur y Antártida: Argentina, Brasil, Chile, Angola y Namibia.
  • Mozambique, Madagascar y Seychelles: atún, merluza y marisco.
  • Costa de Portugal, Azores y España: bonito, pez espada y marrajo.
  • Mauritania y Senegal: merluza negra y atún.
  • Caladeros de Argentina, Chile y Malvinas.

Un factor importante es el crecimiento de la acuicultura, que condiciona la nueva actividad, la acuicultura aparece como una alternativa a la pesca. Se define como el cultivo de especies vegetales y animales acuáticos, marinos o de aguas dulces. España es el estado de la UE con mayor volumen de producción en acuicultura. Chile es el primer productor mundial. España cuenta con unas condiciones favorables: costa larga, clima apropiado y posibilidad de explotar especies de calidad. La clasificación de la acuicultura marina puede ser extensiva o intensiva. En la forma intensiva se controla el engorde de los peces en jaulas. En cuanto a la forma extensiva, destaca el cultivo del mejillón mediante bateas instaladas en aguas sin olas. En menor cantidad se cultivan ostras en Cataluña, Almería, Asturias, Huelva, Lugo y Pontevedra. Entre los peces destacan la lubina, la dorada y la rodaballo.

La acuicultura de aguas dulces tiene distintas actividades: cría de peces para consumo humano en Galicia, Cataluña y Las Dos Castillas; cría de crustáceos en los ríos del Guadalquivir y Doñana; y producción de huevos para repoblación. En 2007, la acuicultura española produjo entre el 30 y el 40 % de la producción y del valor de la pesca española, dando empleo a más de 25.000 personas. Galicia está especializada en los moluscos. Andalucía y la costa mediterránea dedican la acuicultura de peces (dorada, lubina, rodaballo). En el interior predominan los piscifactorías de trucha. Es una actividad reciente que ha experimentado un crecimiento espectacular. No obstante, presenta algunos problemas, como los elevados costes de instalación y producción, que reducen la competitividad, las enfermedades que afectan a los animales y la contaminación de las aguas.