El pesimismo de Pío Baroja en 'Si el corazón pensara dejaría de latir': Una reflexión sobre la España de la posguerra
Clasificado en Lengua y literatura
Escrito el en
español con un tamaño de 2,82 KB
El pesimismo de Pío Baroja en 'Si el corazón pensara dejaría de latir'
2. Como preocupación fundamental de los componentes de la Generación del 98, Pío Baroja muestra a través de Andrés Hurtado todo su pesimismo influenciado por Schopenhauer y toda la crítica que efectúa a la España de su época. Es una novela de carácter filosófico que tiene el existencialismo como centro, y presenta un escepticismo religioso, científico y político. La ciencia no le proporciona las respuestas que busca a sus grandes interrogantes sobre el sentido de la vida y del mundo. No tiene la idea de un mundo mejor. En la novela, defiende al hombre de acción, que se alza contra la sociedad.
La misoginia en la obra
3. Sí. Hay muchos ejemplos del maltrato de las mujeres. En su puesto de médico de higiene, Andrés descubre cómo las celestinas maltratan a las prostitutas de sus burdeles y las tratan como esclavas. Otro ejemplo de la misoginia es su amigo Julio, que quiere que su mujer luzca coqueta y dicen que la prostituye. Este mismo amigo se acuesta con la hermana de Lulú y luego se niega a casarse con ella.
Reflexiones sobre la dominación semítica
4. En varias discusiones, Andrés culpa a los judíos y hasta parece adelantar de manera inquietante el Holocausto. En una conversación con su tío, dice algo sobre la dominación semítica y que con ello el mundo vuelve al terror, haciendo referencia a que el carácter semítico, confianza, etc., debe desaparecer e imponerse la mentalidad del norte de Europa.
La primera derrota: 'Si el corazón pensara dejaría de latir'
1. La “primera derrota” se titula Si el corazón pensara dejaría de latir, y nos pone en la piel de Carlos Alegría, capitán del ejército sublevado que, en el último soplo de la guerra, decide rendirse al bando republicano, haciendo de sí mismo un ánima más deambulando por la España de posguerra. Esta primera historia es el ejemplo del desarraigo, de la sensación de destierro aun estando en el propio país que la Guerra Civil española aconteció, pues Alegría se postra a los vencidos para sentir una “victoria al revés”, prefiriendo formar parte de los arrastrados que de los ganadores de una tierra formada por sobrevivientes de sus propios hermanos.
La decisión del capitán Alegría es la acción de un hombre honesto que no quiere participar en la barbarie que suponía la guerra civil. Los vencedores representan al que se ensaña, al dominante que cree disponer sobre la vida y la muerte, al dueño de la represión, a la madre de la venganza, al sacerdote de la iglesia de la muerte. Los vencidos deben serlo dos veces, no sólo en la batalla, sino también después de ella a través de las persecuciones y de la represión.