Pilares de la Revolución Industrial: Transporte, Economía y Sociedad
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Revolución de los Transportes
La mejora de la productividad agraria y la producción industrial llevó a la mejora de caminos y canales fluviales en Gran Bretaña a mediados del siglo XVIII. Sin embargo, fue la llegada del ferrocarril que revolucionó auténticamente el transporte gracias a su rapidez, enorme capacidad de carga, menor coste por unidad transportada y mayor seguridad para pasajeros y mercancías. El ferrocarril se acompañó por el barco de vapor que permitió acortar considerablemente los viajes transoceánicos.
Las grandes expectativas de desarrollo económico creadas por el ferrocarril condujeron en la década de 1840 a un gran boom bursátil de las compañías constructoras.
Liberalismo Económico
Teoría económica desarrollada durante la Ilustración, formulada de forma completa por Adam Smith y David Ricardo (la Escuela Clásica) y que propone la no intervención del Estado en la economía. La libertad económica conduce a los individuos a seguir su 'egoísmo' particular y este interés personal resulta en que cada bien se produzca en la cantidad demandada. Una 'mano invisible' equilibra los precios en el mercado, ajustando oferta y demanda. La labor del Estado se reduce a eliminar barreras proteccionistas y monopolios, ya que ambos son un obstáculo para el crecimiento económico. David Ricardo centra sus teorías en los salarios, ya que al ser el trabajo una mercancía más y además muy abundante, estos no subirían por encima del mínimo imprescindible para la subsistencia.
Sociedad de Clases
Las revoluciones políticas y el triunfo de la industrialización y el capitalismo supusieron una profunda transformación de la sociedad del Antiguo Régimen que terminó siendo reemplazada por un nuevo modelo social: la 'sociedad de clases'.
Frente a los privilegios del Antiguo Régimen, la sociedad de clases se fundamentó en la igualdad jurídica (como la proclamada en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano durante la Revolución Francesa de 1789) y la libertad de los individuos ante la ley.
Los privilegiados del Antiguo Régimen fueron desplazados o se fusionaron con la nueva clase dominante, la burguesía, vinculada a la propiedad de fábricas. Al mismo tiempo, la industrialización hizo crecer a su directo antagonista, el proletariado industrial. A lo largo del siglo XIX la clase obrera protagonizó reivindicaciones y movilizaciones que se desarrollaron en un escenario esencialmente urbano.
La sociedad de clases, más abierta y permeable que la estamental, concedió un mayor grado de libertad a los individuos, pero a la vez mantuvo profundas desigualdades basadas ya no en el privilegio, sino ahora en la riqueza y la propiedad. Se habla así de clase alta, clases medias y clase baja.