La Pintura Europea del Gótico al Renacimiento Flamenco: Estilos y Maestros Clave

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La Pintura Gótica: Evolución y Características

La reducción de los muros de la arquitectura gótica determinó la disminución de la pintura mural, y se realizaron grandes vidrieras policromadas. Esto obligó a la pintura a buscar nuevos soportes y a continuar el desarrollo de la miniatura. La evolución de la pintura del siglo XII al XV dificultó la concreción de unas características generales. Se pueden apuntar algunas características comunes:

  • La temática religiosa y, a veces, de temas profanos.
  • Las figuras son más expresivas y naturales.
  • Los fondos neutros y dorados ceden su lugar a espacios figurativos y paisajes.

En su desarrollo, se suceden diferentes estilos:

Gótico Lineal

Del siglo XII, a través de las vidrieras, podemos identificar un estilo lineal, caracterizado por la importancia de las líneas del dibujo y el uso de colores vivos y contrastados. A principios del siglo XIV, trabajaron extraordinarios miniaturistas, en cuyas obras destacan tonalidades de color que empiezan a definir composiciones dotadas de volumen. Entre ellas, destacan Las muy ricas horas del duque de Berry, donde se ofrecen idílicas imágenes de la vida campesina y cortesana.

Italo-Gótico

La pintura italiana del Duecento (siglo XIII) y del Trecento (siglo XIV) presenta singularidades. Se alude a la profundidad espacial, aparecen los estudios anatómicos en combinación con gestos sentimentales, y la luz sirve para graduar las tonalidades. En Italia, a principios del siglo XIII, la influencia bizantina aún existía; sin embargo, la pintura italiana se fue liberando de ella poco a poco para otorgar a las figuras vitalidad y dinamismo. La importancia de la pintura al fresco se mantenía. Entre los maestros de transición, Cimabue fue el más original al concebir figuras con expresión natural y actitudes más variadas.

Giotto (1266-1337)

Giotto es considerado el punto de partida de la pintura moderna. Su obra se aparta del estilo lineal bizantino, prefiriendo representaciones más serenas y realistas. Se inspira en el natural. Sus sobrias figuras poseen una gran corporeidad gracias al modelado de los colores, que se aclaran o se oscurecen en función de la luz. Sus escenas son coherentes; en ellas vemos acciones teatrales que pueden ser términos narrativos. Su obra maestra es la decoración mural de la capilla en Padua, donde construye un entramado de falsos marcos para ordenar sus escenas.

Escuela de Siena

La Escuela de Siena es más dependiente de las tradiciones. Sus pintores desarrollan un gusto por lo lineal, con siluetas sinuosas y composiciones rítmicas, así como una preferencia por colores vivos y limpios que se acentúan con el brillo de los fondos dorados. En la Catedral de Siena aparece la Virgen rodeada de ángeles y santos, lo que revela la proximidad a lo bizantino.

Estilo Internacional

Hacia 1400, en toda Europa, las diferencias nacionales se diluyen en lo que se ha llamado Estilo Internacional. En él convergen el refinamiento y la elegancia relacionados con la tradición sienesa, aunque con mayor riqueza de detalles y colorido, y el naturalismo, con un gusto por lo descriptivo y anecdótico.

Los Primitivos Flamencos

La región de Flandes alcanzó una gran riqueza durante el siglo XV. Este momento de esplendor económico coincide con la consolidación de una escuela pictórica con una extraordinaria personalidad. Al mismo tiempo, desde Italia se empieza a difundir el Renacimiento.

Cuatro aspectos fundamentales definen la pintura flamenca del siglo XV:

  • Sociológicamente: El sistema de producción artístico es heredero de un sistema gremial fuertemente intelectualizado.
  • Técnicamente: Los pintores alcanzan su perfección en el trabajo del óleo, lo que constituye una referencia histórica indiscutible. Ello permite veladuras, mayor riqueza e intensidad en el colorido y un virtuosismo sin precedentes en la ejecución.
  • Ilusionismo paisajístico: Consiguen un ilusionismo paisajístico en el que se insertan las figuras.
  • Percepción concreta: Tienen la voluntad de representar las cosas tal y como las ve el ojo humano, entendido el término en su precisión detallista, lo que favorece el simbolismo de los elementos representados.