Pinturas del Panteón de los Reyes de San Isidoro de León
Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Arte y Humanidades
Escrito el en
español con un tamaño de 2,64 KB
El Panteón de los Reyes de la basílica de San Isidoro de León conserva probablemente la obra cumbre de la pintura románica europea, por lo que se le ha llamado la Capilla Sixtina del románico. A los pies de la iglesia románica, pero en un plano inferior, se encuentra el Panteón de los Reyes de León, que parece ser constituyó el nártex de un templo más antiguo. Este espacio queda compartimentado por dos grandes columnas exentas, resultando así una división en tres naves con un total de seis bóvedas de aristas. Tanto la parte superior de los muros que queda por encima de la línea de impostas como la superficie completa de las bóvedas fueron decoradas, en una fecha imprecisa entre los años 1124 y 1170, con pinturas al fresco realizadas al temple sobre estuco de color blanco, complementadas además con textos alusivos a los temas representados. Todas las pinturas se encuentran en un excelente estado de conservación. El blanco del encalado sirve de fondo, y sobre él se recortan las figuras con líneas negras. Al blanco y al negro se le unieron colores ocres, rojos y amarillos. Participan estos frescos de las características generales de la pintura románica, como son la ausencia de perspectiva, figuras planas o una evidente tendencia a la simplificación y geometrización de los volúmenes. Se intenta por medio del lenguaje de los ojos y de las manos, además de las expresiones del cuerpo, dar movimiento y vida a los personajes. A lo largo de los muros y de las seis bóvedas resultantes, se desarrollan los tres ciclos litúrgicos, Navidad, Pasión y Resurrección, formando un itinerario que tiene su inicio en el muro meridional y que, siguiendo el sentido de las agujas del reloj, culmina en la puerta que le da acceso a la iglesia. Las escenas, según algunos autores, siguen el desarrollo de la misa mozárabe.
Se desconoce quién o quienes pudieron ser sus autores. Durante mucho tiempo se atribuyeron estas pinturas a artistas llegados de Francia a través de las vías de peregrinación, de modo que sus obras mostrarían algunas diferencias con sus contemporáneas de la zona catalana. Sin embargo, se apunta también la posibilidad de que estos frescos pudieron haber sido realizados por artistas procedentes de un taller local, leonés, dadas algunas similitudes con la miniatura de la misma época realizada en el reino de León. Eso sí, el autor de este panteón dejó aquí claras muestras de su personal estilo, caracterizado por el interés que pone en los matices expresivos y algunas novedades interesantes como la aparición de paisaje en el que se encuadran algunas escenas.