Platón: Alma, Conocimiento y el Mundo de las Ideas

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La Concepción Platónica del Ser Humano: Alma y Cuerpo

Para Platón, el ser humano es, fundamentalmente, su alma. Sin embargo, el alma humana está accidentalmente unida al cuerpo humano. Ambas conviven como el caballero y su caballo. Esta es una visión dualista, en la cual el alma es altamente valorada y el cuerpo, infravalorado. Alma y cuerpo son totalmente distinguibles: el cuerpo es mortal, pero el alma es inmortal. El cuerpo pertenece al mundo de las cosas sensibles, mientras que el alma pertenece al mundo de las ideas eternas.

Platón nos explica su teoría a través del mito del carro alado. El carro está compuesto por:

  • El auriga: la parte racional del alma.
  • El caballo blanco: la parte irascible.
  • El caballo negro: la parte concupiscible.

El carro puede volar siempre y cuando el auriga sepa dominar a los dos caballos. Pero es precisamente este dualismo y el noble origen del alma lo que hace posible el conocimiento.

La Teoría Platónica del Conocimiento: Reminiscencia y Epistemología

Para Platón, aprender o conocer no es nada más que evocar o recordar; a este proceso lo denomina reminiscencia. Para explicar este proceso, Platón nos narra el célebre mito de la caverna, en el cual explica que lo que vemos no son más que las sombras de los objetos reales, pero que a nosotros nos parecen reales. El camino hacia la salida de la cueva es el camino hacia el conocimiento.

La concepción platónica del conocimiento se basa en un optimismo epistemológico, en una fe en las posibilidades humanas, sustentado en la confianza de que intelectualmente poseemos todo lo que necesitamos. Para Platón no hay enseñanza sino reminiscencia, y lo demuestra consiguiendo que un esclavo averigüe el doble del área de un cuadrado simplemente interrogándolo.

La Teoría de las Ideas de Platón: Mundos y Esencias

El tema central de la filosofía platónica es la teoría de las ideas. Platón trata de conciliar la teoría de Parménides con la teoría de Heráclito, ofreciendo una solución conciliadora a la oposición permanencia-cambio. Para Platón, ver con los ojos de la mente es conocer los modelos, las formas, la esencia de las cosas, es decir, captar su idea.

Su teoría de las ideas afirma la existencia de unas entidades inmateriales, absolutas e inmutables. Para Platón existen dos mundos: el mundo de las ideas (o inteligible) y el mundo de las cosas (o sensible). Platón explica su teoría de las ideas a través del mito del demiurgo. El mito cuenta que el demiurgo copió en el mundo sensible el mundo de las ideas, pero realizó una copia imperfecta. Del mito se deriva que nuestro mundo no es otra cosa que una copia del mundo de las ideas. Nuestro mundo sensible no es un caos, sino un cosmos, pues se halla organizado según la armonía matemática del mundo de las ideas.

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