Poderes no estatales: el poder económico y la opinión pública en la democracia

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El derecho y las formas no estatales del poder

El poder económico

El poder no se concentra únicamente en las partes y organismos del Estado. Hay un poder económico que se detenta y ejerce al margen de la política y que, en gran parte, ha llegado a doblegar al Estado y resquebrajar la soberanía personificada en el Estado.

Los grandes poderes económicos no necesitan ejercer el poder político por sí mismos ni por mediación de sus aliados de clase. Lo ejercen bajo la amenaza de la crisis o del fracaso del sistema económico si no se respetan sus condiciones de funcionamiento, de las que ellos son los más beneficiados.

En el Estado democrático surgido de las revoluciones burguesas, era la burguesía la que detentaba directamente el poder político al ocupar sistemáticamente los aparatos del Estado, basándose en los mecanismos electorales y en su posición privilegiada en el campo de la economía. Hoy en día, el poder económico es un poder sistémico, es decir, un poder que va asociado al mantenimiento y la continuidad del sistema.

El poder de la opinión pública

Existe también otro tipo de poder en la sociedad que se ejerce igualmente al margen de los aparatos del Estado, sobre todo en las sociedades liberales: el poder de la opinión pública, que se forma y se expresa en los medios de comunicación de masas.

La opinión pública es el juicio y la valoración que tienen los ciudadanos sobre los asuntos públicos, especialmente sobre los asuntos de gobierno y las decisiones y acciones de los actores políticos. Se manifiesta de forma diversa, pero sobre todo en las informaciones y comentarios sobre temas de actualidad.

Un Estado democrático no puede tolerar la concentración de las empresas propietarias de los medios de comunicación, ya que eso supone permitir una concentración del poder. Tampoco puede tolerar que sea el mercado el medio de financiación predominante de la actividad informativa.

¿Por qué no puede tolerar que el mercado colonice los procesos de información y de formación de la opinión? La razón es que los medios financiados a través de la publicidad tienden a emitir aquellos contenidos que suscitan un mayor interés y atraen al público, unas mayores cuotas de audiencia, a costa generalmente de otras cualidades y valores de la información.

De esa manera contribuyen a convertir la política en espectáculo y al público en espectador, dramatizando la información y trivializando el enjuiciamiento de la realidad y la cultura política. El resultado de ello es que la democracia queda fase­ada y degradada.

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