Poesía Culta Medieval: Trovadoresca, Mester de Clerecía, Berceo y Arcipreste de Hita
Poesía Culta Medieval
Poesía Trovadoresca
Entre los siglos XII y XIII se desarrolla en Provenza un tipo de lírica culta cortesana. Los poetas se llaman trovadores. En la poesía trovadoresca, compuesta para ser cantada, tiene gran importancia el cuidado de la forma. El tema fundamental es el amor cortés.
Mester de Clerecía
A comienzos del siglo XIII, a la iglesia medieval le costaba llamar la atención del pueblo, que prefería la poesía de los juglares. Por esto, se inventa el mester de clerecía, una nueva forma poética con la que pretenden transmitir a todos los fieles el evangelio. Aunque toman sus temas de la literatura culta escrita en latín, escriben en la lengua vulgar y aprovechan muchos recursos de la poesía juglaresca. Está compuesto en cuaderna vía (una estrofa de cuatro versos con medida fija, generalmente de 14 versos (alejandrinos), con rima consonante, divididos en dos hemistiquios). Sus temas son sagrados con intención evangelizadora.
Gonzalo de Berceo y Los Milagros de Nuestra Señora
Época: Primera mitad del siglo XIII.
Movimiento literario: Mester de Clerecía.
Gonzalo de Berceo puso en verso la biografía del santo y los milagros de la Virgen María. En la obra Los Milagros de Nuestra Señora da fe de la devoción medieval por la Virgen, a la que los creyentes recurren como mediadora de Dios. El libro incluye 25 relatos (milagros). El protagonista suele ser un pecador, pero devoto de la Virgen. Por muy grande que sea el pecado, la Virgen interviene para recompensar la fe del pecador y evitar que se condene. El mensaje es claro: también el lector, aunque no sea santo, se salvará si toma como patrona y protectora a la Virgen.
Aquí aparece el locus amoenus (tópico literario). El espacio es simbólico: el prado verde es la virginidad de María, la fuente son los evangelios, los árboles los milagros de María y los pájaros que cantan son los autores que nos cuentan sus milagros.
Arcipreste de Hita y el Libro de Buen Amor
Época: Primera mitad del siglo XIV.
Movimiento literario: Mester de Clerecía.
Juan Ruiz fue un arcipreste de la localidad de Hita. Escribió el Libro de Buen Amor, una de las obras más singulares de la época. El título se refiere al amor de Dios (amor espiritual). Para conducirnos a él, el arcipreste elige un camino indirecto: mostrarnos el mal amor (amor carnal). Es un libro autobiográfico que cuenta el encuentro del arcipreste con 15 mujeres (serranas, monjas, moras o dueñas) que nunca acaba bien, aunque hay una historia de amor que tiene un final feliz protagonizada por Don Melón y Doña Endrina. Hay otra historia que no está relacionada directamente con el arcipreste: la batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma.
La obra tiene dos partes bien diferenciadas: la primera, más juvenil y desenfadada, y la segunda, más madura y pesimista. El Libro de Buen Amor es una obra evangelizadora. Sin embargo, describe tan bien el mal amor que el propio autor dice que algunos, en vez de salvarse, lo utilizarán para pecar más y mejor. La mayor parte del libro está en cuaderna vía, pero se alternan alejandrinos con versos de 16 sílabas y versos en arte menor. El libro contiene partes narrativas, líricas y dramáticas. No tiene un género concreto.