La Poesía en España durante los años 40 y 50: Arraigo, Desarraigo y Compromiso Social
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La literatura española tras la Guerra Civil
La Guerra Civil y el inicio de la dictadura acortaron la evolución natural de la literatura española, en especial las tendencias de vanguardia. La posguerra, caracterizada por el aislamiento y la censura para los artistas, se encaminó hacia otras rutas. Sólo aparecieron dos posturas posibles: apoyar y ensalzar la situación o reflejar la desesperanza ante el presente y el futuro. Ambas posturas fueron definidas por Dámaso Alonso como literatura arraigada y literatura desarraigada.
La poesía de los años 40: Arraigo y desarraigo
En la poesía encontramos autores que sirven de puente entre la lírica anterior a la guerra y la posterior: los llamados poetas del 36. Se distinguen dos vertientes:
- Poesía arraigada: Autores que muestran una luminosa y reglada creencia en la organización de la realidad. Afines al régimen, tienen el propósito de volver a las formas clásicas, desechando la poesía pura y libérrima de la Generación del 27. Destacan temas como el amor, la naturaleza, la exaltación patriótica o la religión. Entre sus autores destacan Luis Rosales, José Nieto y Leopoldo Panero.
- Poesía desarraigada: Marca un rumbo a la poesía española de los años 40 con una rehumanización del género. Son autores contrarios a la dictadura con un estilo expresivo y contundente, claro y comunicativo. Presentan una poesía realista, comprometida con la situación existencial e histórica del hombre, invadida por la angustia que producía el mundo deshecho y caótico de la España de la posguerra. Destacan obras de poetas del 27 como Hijos de la ira de Dámaso Alonso y Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre.
Los autores de esta corriente comparten rasgos comunes: son conscientes del papel de su obra en la vida cotidiana, presentan el realismo existencial en un mundo adverso, mezclan la vida con la muerte, buscan la fe y el amor, luchan contra el medio y el mundo interior, y emplean un lenguaje desarraigado, casi violento.
Otras manifestaciones
Aparte de estas tendencias, surge un enfoque más esteticista con el grupo Cántico, influido por clásicos grecolatinos y del Siglo de Oro (Ricardo Molina, Julio Aumente, etc.) y el postismo, que retoma los hallazgos de vanguardia con autores como Carlos Edmundo de Ory.
La poesía de los años 50: El realismo social
Se observa un cambio en la tendencia artística, pasando de un realismo existencial a un realismo social. Los autores veían la poesía como un instrumento para concienciar a la población y transformar la realidad. Al igual que la novela, la poesía social se constituye en testimonio sobre las realidades colectivas.
Rasgos y propósitos estéticos
La poesía se convierte en una herramienta donde debe predominar un estilo claro, directo y comunicativo, mostrando un compromiso con la realidad contemporánea, reflexionando sobre la guerra y sus consecuencias, y denunciando la injusticia y la desigualdad. Predomina el tema sobre la forma, con tendencia a la sencillez, la repetición de estructuras y el prosaísmo.
En esta tendencia se inscriben autores como Gabriel Celaya, Blas de Otero y José Hierro. A ellos se sumaron poetas más jóvenes, conocidos como la Generación del 50, donde destacan autores como Ángel González o Jaime Gil de Biedma.
Autores destacados
- Gabriel Celaya: En la década de los 50, su poesía social muestra una reflexión desde un estilo cercano y directo sobre el poder y la necesidad de la palabra. Su obra Cantos íberos define su tesis más famosa: la función de la literatura como arma de lucha social.
- Blas de Otero: Destaca en el ámbito de la poesía existencial y social. Con su obra Pido la paz y la palabra (1955) inicia su etapa de compromiso. El yo poético se dirige a la inmensa mayoría y trata temas como la injusticia, la miseria o la opresión. La palabra es el último refugio contra la violencia.
- José Hierro: En Tierra sin nosotros muestra su concepción de la poesía social con una visión subjetiva. A partir de los 60 sobresalen dos formas poéticas: los reportajes (poemas narrativos con estilo periodístico) y las alucinaciones (imágenes irracionales que muestran ideas y emociones subjetivas).