Poesía española de posguerra: Miguel Hernández, arraigada, desarraigada y social
Resumen
El texto recorre la poesía española desde la Guerra Civil hasta los años 50, con especial atención a la trayectoria de Miguel Hernández, poeta puente entre la Generación del 27 y la posguerra. Después analiza la división de Dámaso Alonso en poesía arraigada y desarraigada y la aparición de la poesía social, con Blas de Otero y Gabriel Celaya como máximos representantes. El estudiante aprenderá las características temáticas y formales de cada tendencia.
Puntos clave
- Miguel Hernández es un poeta puente entre la Generación del 27 y la poesía de posguerra; sus obras van de Perito en lunas y El rayo que no cesa a Viento del pueblo y Cancionero y romancero de ausencias.
- Dámaso Alonso distinguió dos tendencias en la poesía de los años 40: poesía arraigada (Generación del 36) y poesía desarraigada (Hijos de la ira).
- La poesía arraigada busca la perfección formal, recupera estructuras métricas clásicas y trata temas como Dios, el amor y el paisaje.
- La poesía desarraigada muestra una visión pesimista y angustiada de la existencia, con un Dios arbitrario y cruel, sin referencias políticas explícitas.
- En los años 50 la poesía social defiende que el poeta debe denunciar la injusticia y que la poesía puede cambiar el mundo.
- La poesía social usa un lenguaje claro, sencillo y coloquial, y da más importancia al contenido que a los valores formales.
La Poesía Española desde la Guerra Civil hasta los Años 50
En 1936 estalla la Guerra Civil, lo que provoca que muchos poetas participen activamente en la defensa de sus ideales. Se desarrolla, por lo tanto, una literatura de propaganda ideológica. En este contexto surge Miguel Hernández, un poeta puente entre la Generación del 27 y la poesía de posguerra, cuya trayectoria poética está estrechamente ligada a su biografía.
Miguel Hernández: Poeta Puente y Compromiso
Antes de la Guerra Civil
Escribe su primera obra, Perito en lunas, poesía de tono barroco, de influencia gongorina y vanguardista. En 1936 publica El rayo que no cesa, libro fundamental que contiene poemas que expresan el sufrimiento del amor no correspondido a través de imágenes surrealistas y de símbolos como el rayo o elementos minerales y puntiagudos, como el cuchillo.
Durante la Guerra Civil
Pone su poesía al servicio de la causa republicana; así nace una poesía comprometida con obras como Viento del pueblo y El hombre acecha.
Después de la Guerra Civil y el Exilio Interior
En la cárcel escribirá Cancionero y romancero de ausencias. El poeta se duele de la ausencia de los suyos y escribe intensos poemas de amor a su mujer; también recuerda una guerra que solo ha provocado odio y destrucción, pero aun así no renuncia a la esperanza. Predominan canciones y romances; las metáforas se reducen en busca de una expresión directa y esencial.
El triunfo del ejército franquista significó la derrota de la República y también la decadencia de la actividad cultural: muchos escritores habían muerto, estaban en la cárcel o eran condenados al silencio.
La Poesía Española en los Años 40: Arraigada y Desarraigada
La poesía de los años 40 está marcada por las angustias existenciales y religiosas y se ha organizado, tradicionalmente, en dos tendencias que Dámaso Alonso denominó poesía arraigada y poesía desarraigada.
Poesía Arraigada: La Generación del 36
En este grupo se incluyen los poetas de la Generación del 36, vinculados inicialmente a la Falange. Hacen una poesía intimista, caracterizada por la búsqueda de la perfección formal y el regreso a estructuras métricas clásicas, cuyos temas característicos son Dios, el amor y el paisaje.
Poesía Desarraigada: Angustia Existencial
Se inicia con Hijos de la ira de Dámaso Alonso. A ella pertenecen obras que presentan una visión pesimista y angustiada de la existencia. El mundo aparece regido por un Dios arbitrario y cruel y se contempla como un caos carente de sentido. Se expresa así una profunda disconformidad con la realidad, aunque nunca se hacen referencias explícitas a la situación política del momento. A esta poesía pertenecen los primeros poemarios de José Hierro, Gabriel Celaya y Blas de Otero, del que destacamos Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia. En ellos, el autor se interroga sobre el sentido de la existencia del ser humano, condenado a ansiar lo eterno pero abocado a la soledad y a la mortalidad. El amor se presenta como un intento de salvación, pero siempre acaba en fracaso.
La Poesía Social en la Década de los 50: Compromiso y Testimonio
En los años 50, predomina en la poesía el deseo de ofrecer un testimonio crítico de la realidad. Es la poesía social, que parte de la idea de que el poeta debe anteponer los problemas y sufrimientos de los hombres de su tiempo a cualquier otra circunstancia. Creían que la poesía podía cambiar el mundo, por lo que era un instrumento útil; el escritor puro, el que solo busca la belleza, es un irresponsable, ya que todo el que no denuncia la opresión es su cómplice.
Características y Representantes
Los máximos representantes serán: Blas de Otero y Gabriel Celaya.
Los temas fundamentales:
- Las injusticias sociales
- La solidaridad con los desfavorecidos
- La opresión
- La lucha por la libertad
En cuanto a la forma, se busca un lenguaje claro y sencillo, desnudo de recursos retóricos, con un tono coloquial. Interesa más el contenido que los valores formales o estéticos.
Blas de Otero: De la Existencia al Compromiso Social
Tras una etapa de poesía existencial, en los años 50 inicia un nuevo ciclo siguiendo las pautas de la poesía social con Pido la paz y la palabra, le siguen En castellano y Que trata de España. El poeta arrincona sus angustias, y el camino que no encontró en la religión lo busca ahora en la solidaridad con los que sufren; es una temática social que se halla presidida por la esperanza y por los deseos de paz y convivencia fraterna. La voluntad de llegar “a la inmensa mayoría” le lleva a adoptar un lenguaje claro y hasta un tono coloquial. A la última etapa de su poesía, con mayor presencia de la intimidad, preferencia por formas métricas más libres y liberación del lenguaje, pertenecen Historias fingidas y verdaderas, Mientras y Hojas de Madrid.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre poesía arraigada y desarraigada?
La poesía arraigada, vinculada a la Generación del 36, busca la perfección formal y temas como Dios, el amor y el paisaje. La poesía desarraigada presenta una visión pesimista y angustiada de la existencia, con un mundo regido por un Dios arbitrario y cruel.
¿Qué características tiene la poesía social de los años 50?
Ofrece un testimonio crítico de la realidad y trata temas como las injusticias sociales, la solidaridad con los desfavorecidos, la opresión y la lucha por la libertad. Emplea un lenguaje claro, sencillo y de tono coloquial.
¿Quiénes son los máximos representantes de la poesía social?
Según el texto, sus máximos representantes son Blas de Otero y Gabriel Celaya.
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