La Poesía y el Teatro en el Siglo XVIII: Evolución del Neoclasicismo Español

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La poesía lírica en el siglo XVIII

La poesía lírica de comienzos del siglo XVIII sigue orientaciones barrocas del siglo anterior sin obras de mérito. En la segunda mitad del siglo, surge una corriente neoclásica que impone la razón y el buen gusto, caracterizándose por la corrección, el equilibrio y un marcado afán didáctico.

Principales exponentes y escuelas

  • Ignacio de Luzán: Su obra Poética (1737) resume las ideas estéticas neoclásicas, destacando también sus Memorias literarias de París como centro de esta corriente.
  • Diego Torres de Villarroel: Cultivó una poesía satírica siguiendo los pasos de Quevedo.
  • Poetas madrileños: Vinculados a la tertulia de la Fonda de San Sebastián, cultivaron la poesía anacreóntica (cantos al amor, vino, juventud y naturaleza) y la fábula, destacando autores como Cadalso, Iriarte y Moratín.
  • Escuela salmantina: Liderada por Juan Meléndez Valdés con ideas filantrópicas (Rosana en los fuegos). Jovellanos destaca por su corte anacreóntico, sátiras y epístolas, como la Epístola de Fabio a Anfriso.
  • Manuel José Quintana: Es la figura más importante del grupo salmantino; canta a la libertad exaltando al héroe comunero o los progresos de la ciencia, con versos llenos de patriotismo, energía y sonoridad.
  • Escuela sevillana: Grupo de sacerdotes poetas como Manuel Arjona o Alberto Lista, quienes toman como modelo al renacentista Fernando de Herrera. Escriben composiciones próximas a la escuela salmantina en inspiración y temas, pero con un lenguaje más brillante y retórico.

El teatro en el siglo XVIII

Se produce una crítica contra el teatro del Siglo de Oro, iniciada por Luzán. Durante el reinado de Carlos III se prohíben los autos sacramentales. Se cultiva la preceptiva clásica basada en la razón, el buen gusto y la regla de las tres unidades, bajo la premisa de que "la belleza consiste en la variedad reducida a la unidad" (el deleite debe ser útil).

La tragedia neoclásica

Luzán considera que el objetivo de la tragedia es el escarmiento de los reyes y personajes principales, induciendo a sus contemporáneos a escribir sobre temas de la historia española que divulguen la ideología liberal.

  • Nicolás Fernández de Moratín (1731-1780): Autor de Lucrecia y Fiesta de toros en Madrid.
  • Vicente García de la Huerta (1734-1787): Autor de Raquel, escrita en endecasílabos heroicos, basada en la leyenda toledana protagonizada por una judía.

La comedia neoclásica y el teatro tradicional

  • Leandro Fernández de Moratín: El dramaturgo más importante. Sus obras poseen un carácter urbano, crítico e intelectual, buscando reformar las costumbres españolas. La verdad y la virtud presiden sus creaciones, escritas en prosa con intención moral. Su modelo es Molière, destacando su obra El sí de las niñas.
  • Teatro tradicional: Ramón de la Cruz (1731-1794), con su gusto por las costumbres populares y lo castizo, cultivó el sainete. Escribió cerca de 400 piezas retratando el Madrid de la época, siendo La pradera de San Isidro su obra más representativa.

El teatro prerromántico

Jovellanos destaca con El delincuente honrado, una obra de contenido filosófico con una sensibilidad emotiva de corte rousseauniano, filantrópico y sentimental, considerada la primera obra romántica de España.

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