Política colonial española en el norte de África entre 1898 y 1909

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Crisis e inestabilidad del sistema de la Restauración. Crisis del 98 y los problemas coloniales: España pierde la mayor parte de su imperio colonial en el primer tercio del s. XIX, cuando las posesiones continentales en America inician en cascada su independencia aprovechando la crisis política española y siguiendo el ejemplo de los norteamericanos. Desde entonces sus únicas colonias serán Cuba y Puerto Rico, las islas Filipinas y alguna otra isla. En las dos islas caribeñas tenía España el monopolio comercial; el beneficio del comercio en Europa además de otros ingresos. La economía cubana se basada en tres productos: café, tabaco y azúcar. Desde 1880 la economía cubana entra en crisis y en 1895 empiezan levantamientos políticos en la isla. El general Martínez Campos, intenta controlar la situación con el acuerdo de Zanjón, pero su sucesor Weyler, más duro llevará a los cubanos a la guerra definitiva de independencia con el “Grito de Baire”. Desde el comienzo, Estados Unidos interviene en el conflicto para imponer su nuevo colonialismo económico. La guerra comienza el 15 de febrero de 1898 cuando el acorazado Maine explosiona y se hunde en la Habana. Estados Unidos lo toma como fruto de un ataque español y le declara la guerra. La guerra va a tener dos escenarios: el archipiélago filipino, donde se destruirá la flota española y el Caribe donde se derrota la flota española al mando del almirante Cervera. España trata de salvar la independencia de sus antiguas posesiones pero tras la Paz de Paris el 10 de diciembre 1898, tiene que ceder a EEUU, Filipinas y Puerto Rico y concede la independencia a Cuba. La pérdida de las últimas colonias sacude la conciencia española y desata una fuerte polémica sobre las responsabilidades del desastre del 98 cuyas consecuencias serán una crisis militar y otra política, se plantea el revisionismo, la viabilidad del sistema canovista, del que los partidos dinásticos saldrán dañados, por lo que serán sustituidos por una nueva generación, Silvela, Maura, Canalejas, Montero Ríos o Moret. La crisis cultural se manifiesta en los escritores de la G.98 en todas las obras el impacto de la crisis. A finales del s. XIX, las principales potencias europeas se reparten África. España quiere participar e integrarse así en el imperialismo internacional. Por la Conferencia de Algeciras, España entrará en posesión de una franja del Norte de Marruecos, actuando de colchón entre los intereses alemanes, británicos y franceses en el norte de África donde estaban dos territorios españoles tanto Ceuta como Melilla. En España tras varios episodios de toma de posiciones en el norte de Marruecos uno de ellos provoca en la península en 1909 “la Semana Trágica”, por lo impopular de las “quintas”. En 1912 se firma el Tratado franco-español por el que Marruecos se reparte en dos protectorados: francés y español, correspondiéndoles a España la zona norte, un territorio pobre y montañoso, hostil a los extranjeros por parte del jefe Abd el Krim y que va a causar un constante estado de guerra. La guerra de Marruecos: va a ser una obsesión nacional. El pueblo no va a aceptar el reclutamiento de sus hijos, para defender unas posesiones de las que solo se benefician algunos industriales que explotan las minas y los mandos del ejército colonial “africanistas”, que obtienen rápidos ascensos por méritos de guerra. Esta será uno de los grandes problemas de la 2º etapa de la restauración y está en la base de una crisis de la monarquía que llevará a la dictadura de Primo de Rivera ya su ocaso en 1931.