La Política Exterior de Hitler: Primeros Pasos y Desafíos Internacionales (1933-1935)
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El Ascenso del Nazismo y la Ruptura del Orden Internacional
La crisis económica de los años 30 creó un clima favorable a la exacerbación de los nacionalismos y al apogeo de las soluciones totalitarias. Una serie de hechos pusieron fin al breve periodo de cooperación internacional inaugurado con los Pactos de Locarno y Briand-Kellogg.
Con la llegada de Hitler al poder en Alemania en 1933, pronto se manifestó la fragilidad de la Sociedad de Naciones como garante de la paz.
Primeros Desafíos Diplomáticos y el Rearme Alemán
La Conferencia de Desarme, reunida en Ginebra, fue el gran objetivo de la diplomacia europea. En esta conferencia se reconoció a Alemania el principio de igualdad de derechos, pero a pesar de eso no hubo entendimiento con Hitler y Alemania abandonó la Sociedad de Naciones. El fracaso del diálogo confirmó la voluntad de Hitler de no someter a ningún arbitraje la cuestión del rearme alemán.
A partir de ahí, Hitler fue conculcando las limitaciones impuestas a Alemania por el Tratado de Versalles. El dictador alemán proyectaba dominar toda Europa. Primero, había que crear un gran Estado nacionalsocialista de base racial más allá de las fronteras fijadas en Versalles. A continuación, se le dotaría de un espacio vital (Lebensraum) a través del expansionismo y la guerra.
Las Primeras Agresiones y la Reacción Internacional
El primer paso fue el intento de anexionar Austria en 1934, anexión que estaba expresamente prohibida por los Tratados de Versalles. La anexión se abortó, sobre todo, por la rápida intervención de Mussolini, quien no deseaba ver a Austria bajo el dominio alemán.
En 1935, Hitler se anexionó el Sarre tras la celebración de un plebiscito en el que la población se manifestó partidaria de su incorporación a Alemania. Inmediatamente después, el gobierno nazi anunció su propósito de restablecer el servicio militar obligatorio, de construir un ejército de 36 divisiones y crear una fuerza aérea.
Francia, el país más amenazado por estas iniciativas de Hitler, reaccionó intentando aislar diplomáticamente a Alemania. En 1935, en la Conferencia de Stresa, Francia logró firmar un acuerdo con Italia y Reino Unido para asegurar la independencia de Austria y contra la política armamentista de Hitler. La red de alianzas se completó con otro pacto de asistencia mutua con la URSS en caso de agresión y con el pacto soviético-checoslovaco. Así, hacia 1935, Alemania parecía hallarse cercada diplomáticamente.