Postimpresionismo: El Legado de Cézanne, Gauguin y Van Gogh

Clasificado en Plástica y Educación Artística

Escrito el en español con un tamaño de 4,11 KB

Postimpresionismo: Cézanne, Gauguin y Van Gogh

Roger Fry (pintor) utilizó el término postimpresionista para referirse a los pintores que habían seguido el impresionismo. Tres grandes maestros utilizaron este camino para renovar el estilo y abrir las puertas de las vanguardias del siglo XX.

Paul Cézanne

Artista considerado fracasado hasta entonces, alcanzó la madurez artística a los 50 años. Hijo de un sombrerero enriquecido, recibió una herencia a los 46 años tras la muerte de su padre, lo que le libró de dificultades económicas. Por esa época, rompió su relación con Émile Zola, su amigo, por sentirse retratado en la novela La obra, que cuenta la historia de un pintor fracasado que acaba suicidándose.

Es entonces cuando crea una obra verdaderamente original. Pensaba que “la vista y el cerebro, los dos, deben ayudarse entre sí”. Formuló que todo se modela según la esfera, el cono y el cilindro, y que pintando sobre las bases de las formas simples podremos hacer todo lo que uno desea. El cubismo estaba cerca. La simplificación de la naturaleza en líneas perpendiculares y diagonales aparece en cuadros como Los jugadores de cartas y Bodegón con manzanas y naranjas. Pero es en La montaña de Santa Victoria donde condensa lo más novedoso: formas geométricas con grandes pinceladas y tres colores básicos (verde, rojo y azul).

Paul Gauguin

Nació en las Islas Marquesas, se crió en Lima y pasó su juventud en París, donde comenzó a pintar. Marchó a la región francesa de Bretaña buscando el “primitivismo”. Viajó a otros lugares con el deseo de “vivir como un salvaje”. Cuando regresó a Francia, vivió una temporada con Van Gogh, pero la convivencia terminó mal. Finalmente, se trasladó a Tahití.

Gauguin abandonó a los impresionistas porque “buscaron el ojo, en lugar de buscar en el fondo misterioso del alma”. En sus primeros cuadros puso el acento en el mundo interior. Las figuras y los paisajes tienen contornos de líneas negras, rellenando luego los espacios con manchas planas de color. Un ejemplo es La visión después del sermón. Decía que, en lugar de copiar la naturaleza tal como se ve, se debe transformar con colores libres y subrayar por placer de la vista. Esto lo desarrolló en la Polinesia, retratando la civilización indígena, sus playas, sus casas y sus selvas. De esta etapa destacan Rupe Rupe, Mujeres de Tahití y ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?

Vincent Van Gogh

Solo vivió 39 años y tuvo una vida difícil y desequilibrada. Acabó suicidándose de un disparo en el pecho y dejó tras de sí una obra de 879 cuadros muy rica. En vida, vendió un único lienzo, pero en las últimas décadas, sus cuadros han batido todos los récords en las subastas. Se realizó una película, El loco del pelo rojo, que lo dio a conocer y lo convirtió en un personaje muy popular.

Hijo de un pastor, inició su carrera en el arte como marchante de una galería. Sin embargo, una serie de desengaños amorosos le provocó una inestabilidad emocional que le llevó a ser despedido. Mantuvo una intensa relación con su hermano Théo, gracias a quien conocemos detalles de su vida. Buscó apoyo en la religión hasta el punto de convertirse en un fanático. Los últimos 9 años de su vida los pasó pintando frenéticamente.

En 1886 fue a París, donde alegró los temas de sus cuadros. Théo le presentó a los impresionistas y aprendió de ellos, aunque decidió no seguirlos estrictamente, fijándose también en otros modelos. Los dos últimos años los pasó en el sur de Francia, donde alcanzó la madurez como artista, aunque tuvo que ingresar varias veces en hospitales psiquiátricos. Su estilo de este periodo se define por la línea firme de los japoneses y el color como inspirador de la emoción. Como obras principales de esta última etapa, podemos citar:

  • La iglesia de Auvers-sur-Oise
  • La noche estrellada
  • Los girasoles
  • La casa de Arles

Entradas relacionadas: