Postura de la Iglesia Católica en la Guerra Civil Española: Carta Colectiva del Episcopado de 1937
Clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 3,39 KB
Contexto Histórico
La Carta Colectiva del Episcopado Español, fechada el 1 de julio de 1937, se enmarca en el contexto de la Guerra Civil Española, aproximadamente un año después de su inicio. En este documento, los obispos españoles exponen la postura adoptada por la Iglesia Católica frente al alzamiento cívico-militar que dio comienzo al conflicto. A pesar de justificar la sublevación militar como un medio para derrocar la Constitución de 1931, considerada anticlerical, afirman que la Iglesia nunca deseó esta guerra. La carta presenta una España dividida en dos tendencias: por un lado, los sublevados, identificados con el orden, la paz social, la patria y la religión; y por otro, el bando republicano, asociado al comunismo y al materialismo.
Legislación y la Constitución de 1931
La Constitución de 1931 marcó un hito en la historia de España al establecer, por primera vez, la aconfesionalidad del Estado. El artículo 3 proclamaba: "El Estado español no tiene religión oficial". El artículo 26 desarrolló este principio laico de separación entre la Iglesia y el Estado, prohibiendo que las confesiones religiosas recibieran subvenciones estatales, reconociendo el derecho al divorcio e instituyendo la escuela laica, entre otras medidas.
El Movimiento Popular de Apoyo
Se describe un movimiento popular que apoyaba al ejército en defensa de valores como la patria, la religión, el orden y la paz social, por los que consideraban que valía la pena luchar.
Autoría y Carácter de la Carta
La carta fue redactada por el Cardenal Primado de Toledo, Isidro Gomá, el 1 de julio de 1937, en representación del episcopado español. Su objetivo era informar a los católicos de fuera de España sobre la postura que había adoptado la Iglesia Católica en España durante la Guerra Civil. El documento tiene un marcado carácter nacionalcatolicista.
La Petición de Franco y la Difusión Internacional
En 1936, se produjo una conspiración contra la República y una sublevación que comenzó en Melilla. España se dividió en dos bandos: uno que apoyó a la República y otro formado por los sublevados, dirigidos por el General Franco. Franco fue nombrado jefe del gobierno del Estado español e instauró una dictadura militar de corte fascista. El régimen contó con el apoyo de la Iglesia desde el inicio de la guerra. En este contexto, Franco solicitó al Cardenal de Toledo que, dado el apoyo del episcopado español, publicara un escrito dirigido al episcopado de todo el mundo para "dar a conocer la verdad". La "verdad" que pretendía difundir el General Franco era contrarrestar la condena de amplios sectores del catolicismo europeo y americano a los asesinatos cometidos por los nacionales (sublevados) de 17 sacerdotes en el País Vasco y de miles de obreros y campesinos en toda la zona sublevada. Además, buscaba refutar el rechazo a considerar la Guerra Civil Española como una cruzada, idea difundida por las autoridades franquistas y apoyada por la inmensa mayoría del episcopado español. Franco consiguió su objetivo, ya que prácticamente los obispos de todo el mundo aceptaron el punto de vista sobre la Guerra Civil Española que manifestaba la Carta Colectiva, principalmente debido a la descripción que se hacía en ella de la persecución religiosa que se había desencadenado en la zona republicana.