Praxis y Póiesis: Reflexiones Aristotélicas sobre Acción, Producción, Arte y Naturaleza
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Acción (Praxis) y Producción (Póiesis)
Aristóteles se centra en la consideración de los saberes acerca de las cosas y acontecimientos que pueden ser de modo distinto a como son. Este tipo de cosas pueden ser de dos modos: objetos de producción u objetos de acción. O sea, hay que separar entre el producir objetos físicos y el producir acciones humanas. Se trata de dos tipos totalmente distintos de actividades humanas. Toda acción humana tiende a un fin: mediante nuestros "movimientos" físicos o mentales intentamos conseguir algo, un fin. De este modo, según los tipos de fines son los tipos de actividades humanas; nosotros solemos llamar a las primeras producción, fabricación, hacer, etc., y a las segundas actos o acciones morales (decir la verdad, mentir, insultar, alabar, asesinar, proteger, etc.). Nótese por último que lo decisivo no es la materialidad de la actividad humana, sino su sentido o dimensión humana: qué es lo que hacemos o pretendemos hacer.
Lo que los griegos llamaban tekhné es precisamente esa disposición que consiste en saber hacer. Por eso, Aristóteles identifica la tekhné con el modo de ser o disposición del alma que lleva a la producción, siempre que esa disposición sea racionalmente correcta. Reservamos técnica para los aspectos más mecánicos y enseñables, y arte para los más creativos e imaginativos.
Por eso, aunque separamos las artes (pintura, poesía, etc.) de las técnicas (ingeniería, informática), en realidad ambos aspectos confluyen en cualquier producción en mayor o menor medida. Por eso, hablamos de técnica pictórica, de que tal artista tiene mucho o poco dominio técnico.
Arte y Naturaleza
Aristóteles establece una distinción entre el arte y la naturaleza: la naturaleza tiene en sí el principio de producción de nuevos individuos. Por el contrario, en las cosas producidas por medio del arte o de la técnica, el principio productor está en el agente, no en la cosa producida. Por eso, los movimientos de las cosas naturales son espontáneos y proceden de la propia autonomía de las cosas. Por el contrario, los movimientos debidos al arte tienen su principio en el exterior. Además, en el caso del arte, el agente obra según la razón y, por eso, no hay necesidad en su acción, pues puede concebir una o mil cosas distintas, y hacer una o varias de las que ha concebido; no es necesario que haga esto o aquello, sino que lo concebido cae bajo su libertad.
Por eso, Aristóteles insiste en que la tekhné versa principalmente sobre el modo de producción, es un saber producir, o sea, sobre el idear un objeto o algo en general y el modo concreto de realizarlo. Por último, Aristóteles señala un parentesco entre el azar y el arte. El sentido es que tanto uno como otro caen fuera de lo que la naturaleza produce espontáneamente. Por el contrario, la disposición productiva respecto a las cosas contingentes, cuando es recta, o sea, acompañada de razón verdadera es lo que llamamos tekhné (arte o técnica).