Primera Guerra Carlista: Origen, Desarrollo y Consecuencias (1833-1840)
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La Sucesión de Fernando VII y el Estallido de la Primera Guerra Carlista
La sucesión fue, sin duda, el mayor problema de los últimos años del reinado de **Fernando VII**. Tras la restauración absolutista en 1823, el monarca decidió no restituir elementos tradicionales del Antiguo Régimen, como la Santa Inquisición. Esto irritó a los sectores más absolutistas de la sociedad, que comenzaron a agruparse en torno al heredero al trono, el infante **Carlos María Isidro**, hermano del rey. Sin embargo, en 1830 nacía **Isabel**, hija de Fernando VII y María Cristina de Borbón. A través de la **Pragmática Sanción**, el monarca convertía a Isabel en la legítima heredera y futura reina de España. La muerte del rey en 1833 trajo consigo la coronación de una niña de apenas tres años, iniciando la **Regencia de su madre, María Cristina**. Sin embargo, Carlos María Isidro no reconoció la legitimidad de la nueva reina y reclamó sus derechos al trono, proclamándose rey en el norte del país y dando así comienzo a la **Primera Guerra Carlista**.
Bandos Enfrentados: Carlistas e Isabelinos
Los **carlistas**, unidos bajo el lema “**Dios, Patria y Fueros**”, estuvieron apoyados por amplios sectores del clero, buena parte de la pequeña nobleza agraria y una amplia base social campesina de ideas tradicionales y fuertemente influida por la Iglesia. Internacionalmente, fueron apoyados por las potencias absolutistas del Viejo Continente: Austria, Prusia y Rusia. Sus zonas de influencia fueron principalmente el País Vasco, Navarra, Cataluña y el Maestrazgo (parte de Aragón y Valencia). Los **isabelinos**, por otra parte, contaron con el apoyo de las ciudades, buena parte del ejército, la alta nobleza, los funcionarios, los sectores eclesiásticos más abiertos y los liberales. A nivel internacional, contaron con la ayuda de Francia, Inglaterra y Portugal.
Fases de la Primera Guerra Carlista (1833-1840)
La Primera Guerra Carlista se desarrolló entre 1833 y 1840, pudiéndose dividir en dos etapas bien diferenciadas:
Primera Etapa (1833-1835): Avances Carlistas
- Entre 1833 y 1835, el general carlista **Zumalacárregui** consiguió organizar un ejército con el que conquistó importantes plazas como Tolosa, Durango o Vergara.
- Sin embargo, fracasó en la toma de Bilbao, donde encontró la muerte, quedando los carlistas privados de su mejor estratega.
- En Aragón destacaron las partidas del general **Cabrera**, que actuaban como guerrillas.
Segunda Etapa (1836-1840): Victoria Isabelina y Fin de la Guerra
- Desde 1836 y hasta 1840, la guerra se decantó hacia los liberales, especialmente a partir de la victoria del general **Espartero** en Luchana (1836), que puso fin al sitio de Bilbao.
- La reacción carlista fueron las llamadas “expediciones”, siendo la más importante la “**Expedición Real**” de 1837, que partió de Navarra con la intención de tomar Madrid.
- Su fracaso provocó discrepancias entre el carlismo, que se dividió en **transaccionistas** (partidarios de alcanzar un acuerdo con los liberales) e **intransigentes** (defensores de continuar la guerra).
El Convenio de Vergara y la Continuidad del Carlismo
La guerra concluyó con la firma en 1839 del **Convenio de Vergara**, entre Espartero y el general Maroto, líder de los transaccionistas, aunque las partidas del general Cabrera continuaron resistiendo en el Maestrazgo hasta 1840. En dicho tratado se acordó el mantenimiento de los fueros en Navarra y las Vascongadas, así como la integración de la oficialidad carlista en el ejército real. Aunque con ello terminaba el conflicto, el “**Abrazo de Vergara**” no supuso la derrota definitiva del carlismo, que rebrotará a lo largo de todo el siglo XIX, liderado por los descendientes de don Carlos. Entre 1846 y 1849 se produjo la **Segunda Guerra Carlista**, cuando Isabel II rechazó un matrimonio con el pretendiente carlista, mientras que la **Tercera Guerra Carlista** tuvo lugar durante el reinado de Amadeo I.