Principales Teorías Éticas de la Historia: De la Felicidad a la Justicia

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Algunas teorías éticas

Intelectualismo socrático

Conocer el bien es hacerlo. El inmoral es el que no conoce en qué consiste el bien. Es una ética de tipo cognitivista: es posible conocer el bien y solo dicho conocimiento es requisito para cumplirlo.

Sócrates: El bien tiene existencia objetiva y el hombre puede acceder a él. La moral es un saber. No hay personas malas, hay ignorantes. Los buenos son los sabios.

En búsqueda de la felicidad

(Esta corriente se enmarca dentro de la tradición socrática).

La felicidad es prudencia

Consideran la felicidad (eudaimonía) como el fin de la vida humana y el máximo bien.

Aristóteles: Para él, todos los seres tienden a un fin. En el ser humano, lo que le distingue del resto es su capacidad racional; por tanto, su fin será desarrollarla. La felicidad reside aquí, que es lo esencial del hombre: el ejercicio de la razón (vida contemplativa) para conocer la naturaleza, a Dios y una conducta moral prudente. La vida virtuosa consiste en saber elegir el «justo medio».

La felicidad es placer

El hedonismo (hedoné, “placer”) es la doctrina que identifica el bien con el placer; por tanto, la felicidad está en una vida placentera.

  • Cirenaicos (Aristipo, 435 a.C.): La finalidad de nuestra vida está en el placer (goce de los sentidos), pero con una moderación.
  • Epicureísmo (Epicuro, 341 a.C.): El placer es ausencia de dolor mediante la serenidad del alma (ataraxia). Aquí está la felicidad. Hay que saber escoger los placeres porque un placer de hoy puede ser un dolor de mañana. El sabio es el que sabe elegir bien los placeres.

La felicidad es aceptación

El estoicismo es la doctrina que defiende la indiferencia hacia los placeres y dolores, y la austeridad en los propios deseos.

Zenón de Citio (333 a.C.): El mundo está gobernado por una razón universal que predestina todo lo que acontece. El ser humano está determinado por un destino inexorable ante el que solo cabe la resignación. La conducta correcta es la aceptación de todo gracias a la imperturbabilidad del alma, que se alcanza en el conocimiento de esa razón que rige todo y al llevar una vida de acuerdo con ella.

En busca de la felicidad: La felicidad reside en el bien común

Según John Stuart Mill, la finalidad humana es la felicidad o el placer. Las acciones o normas se juzgan desde el principio de utilidad para conseguir el fin. Lo bueno es lo útil y lo malo lo contrario.

A diferencia del hedonismo (donde el placer tiene un nivel personal), para el utilitarismo el fin de toda acción mira el máximo provecho para el mayor número de personas. El placer es un bien común.

Jeremy Bentham distingue entre placeres inferiores y superiores según promuevan más o menos el desarrollo moral del hombre. Cabe distinguir:

  • Utilitarismo del acto: Juzgar la moralidad de cada acción viendo las consecuencias buenas o malas de esa acción.
  • Utilitarismo de la regla: Ajustar nuestras acciones a las normas habituales que son consideradas de utilidad por sus consecuencias.

La ética del deber

Es la teoría ética que no ofrece normas morales, sino que determina cuál debe ser la forma en que deben expresarse esas normas. Por eso estas éticas se llaman «formales».

Kant es el representante de esta corriente ética. Su teoría destaca por ser universal (válida para todos en toda situación) y autónoma: es el individuo el que, por medio de su razón, descubre las normas morales y las asume para su vida libremente.

La norma moral se expresa mediante imperativos categóricos que no dependen de ningún fin:

  • «Actúa de tal manera que tus acciones sirvan de norma válida para todos».
  • «Obra de tal manera que el ser humano sea siempre un fin y nunca un medio».

El criterio para saber qué norma es moral o no es aquel que sea universalizable (válido para todos).

En busca de la justicia

Ética discursiva

Es una ética del «deber» porque, una vez descubiertas las normas por la razón y asumidas libremente, se cumplen sin esperar ninguna recompensa; o sea, por deber. En esta medida podemos decir que nuestro comportamiento es moral.

La ética discursiva recibe la influencia de la ética formal de Kant. No establece normas, sino criterios para determinar la validez de la norma. Si para Kant la validez de la norma radica en su carácter universal, para estos autores la norma válida es aquella considerada aceptable por la “comunidad de diálogo”, cuyos participantes están en relación de igualdad, libertad y derechos. La diferencia está en que quien decide si la norma es universalizable no es la persona individual, sino toda la comunidad de hablantes.

Habermas: Solo son válidas las normas aceptadas por consenso en una situación ideal de diálogo. Los requisitos más importantes de esta situación para que sea ideal son:

  • Todos los afectados deben participar en el diálogo.
  • Deben tener los mismos derechos y oportunidades de expresarse.
  • No puede existir ningún tipo de coacción.
  • La finalidad de todos los participantes es el entendimiento.

El velo de la ignorancia

(Dentro de la búsqueda de la justicia).

John Rawls elabora una teoría de la justicia partiendo de lo que llama la «situación original». Es un planteamiento hipotético en el que una serie de personas deben establecer las normas de convivencia que van a ordenar la sociedad.

La condición del trabajo es que este grupo de personas no se conoce ni tiene ninguna relación. Este desconocimiento Rawls lo llama «el velo de la ignorancia». Para él es muy importante porque aquí radica la imparcialidad de los legisladores.

Solo evitando la acepción de personas es como se puede ser realmente justo. Si los que legislan no conocen nada sobre los legislados, buscarían que nadie saliera perjudicado y todos así tendrían unos derechos mínimos reconocidos.

La ética justa sería aquella que reconoce un mínimo de derechos a todos: libertad de pensamiento, de expresión, de asociación, de atención a los más desfavorecidos, entre otros.

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