Principios Éticos y Jurídicos en Santo Tomás de Aquino: Ley, Libertad y Bien Común

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Ley Divina, Ley Natural y Ley Positiva en Santo Tomás de Aquino

La Felicidad Humana y la Beatitud Sobrenatural

Según Tomás de Aquino, el fin último de las acciones humanas es el bien, y el bien supremo para el hombre es la felicidad. En esto coincide con Aristóteles. Pero si este [Aristóteles] dice que la meta del ser humano en la vida, su felicidad, debe ser el ejercicio de aquello que le es más propio, esto es, la sabiduría o actividad intelectual, para Tomás de Aquino hay que subordinar la meta humana a otra meta sobrenatural: la beatitud, la contemplación sobrenatural de Dios, un saber entendido como visión de Dios, que solo puede obtenerse en la otra vida.

Libertad y Moral Cristiana

Ahora bien, hay que tener en cuenta que con el cristianismo aparece la idea de un “hombre libre”, no sometido a su destino, sino capaz de elegir sus formas de actuación: la moral cristiana no es intelectualista. Tomás dirá que somos libres, es decir, podemos elegir entre el bien y el mal, y el pecado es el resultado de optar libremente por el mal. Para que haya auténtica libertad tiene que haber una previa deliberación racional. Quien delibera es el entendimiento; solo después interviene la voluntad escogiendo (libremente) la mejor opción.

Los Tres Tipos de Ley

¿Cómo saber cuándo escoge bien la voluntad? Cuando actuamos de acuerdo con la ley, que puede ser de tres tipos:

  • Ley divina
  • Ley natural
  • Ley positiva

La Ley Divina

La ley divina se encuentra en los textos sagrados. Contiene las normas reveladas que, por proceder directamente de Dios, tienen el carácter de ley superior respecto a las otras dos.

La Ley Natural

En un segundo nivel se encuentra la ley natural. Esta coincide con la ley moral escrita en la naturaleza humana por Dios, creador del hombre. El ser humano, en tanto que realidad biológica, sensible y racional, tiene una serie de tendencias o inclinaciones, cuyo conocimiento permite deducir una serie de normas de conducta que lo hacen moralmente virtuoso. Por ejemplo, en tanto que racional, tiende a conocer la verdad y a comunicarse con sus semejantes, lo que implicaría la obligación de evitar la mentira, así como el deber de respetar la justicia y preservar la sociedad. De acuerdo con esto último, Tomás también asume la idea aristotélica de que el ser humano tiende por naturaleza a vivir en comunidad, teniendo esta como fin el bien común.

La Ley Positiva

La ley natural inclina a los seres humanos a vivir en sociedad, pero no les especifica las normas concretas que tienen que regular la vida civil y política. Son los seres humanos, entonces, los que deben concretar las leyes que regulen la convivencia social con vistas al bien común. Estas leyes constituyen la ley positiva, pero hay un límite para la ley positiva: que no contradiga la ley divina, tal y como es interpretada por la Iglesia, ni tampoco la ley natural.

La Relación entre Iglesia y Estado

Vemos que la Iglesia es una institución superior en dignidad al Estado. La fe es superior a la razón, y el poder religioso es superior al poder político. Si este último no respetase sus limitaciones, entonces sería legítimo derrocarlo.

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