Principios de la Teoría de las Subculturas y el Funcionamiento del Control Social
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Siete postulados de la teoría de las subculturas de la violencia
- Ninguna subcultura puede divergir totalmente de la cultura de la que forma parte, ni tampoco contraponerse en conflicto total.
- Para dejar establecida la existencia de una subcultura de violencia, no es preciso que los actores partícipes de estos valores fundamentales den manifestaciones de violencia en todas las circunstancias.
- La violencia, como recurso potencial, o la presteza para recurrir a ella en diversas situaciones, indica el grado de difusión y penetración de esta corriente cultural.
- La afinidad subcultural con la violencia es compatible por todos los miembros de una subsociedad sin importar edades, pero dicha afinidad resalta más notablemente en los postreros años de la adolescencia y hasta la edad mediana.
- La contranorma es la abstención de la violencia.
- El desarrollo de actitudes favorables hacia la violencia y el hábito de la misma dentro de las subculturas implican, por lo regular, un aprendizaje del comportamiento y un proceso diferencial de aprendizaje, de asociación o de identificación.
- Dentro de una subcultura, el recurso a la violencia no se considera necesariamente ilícito y quienes la emplean, por ende, no tienen que confrontar sentimientos de culpabilidad por razón de sus agresiones.
Diferencias entre el control social formal e informal
Control social informal
Es de carácter estrictamente social y se ejerce sin la intervención directa del aparato del Estado.
Este control sobre los actos del individuo se realiza, en primer lugar, a través del proceso de socialización-educación y, en segundo lugar, por el control de sus actos dentro del grupo (familia, amigos, etc.) al desaprobar este las conductas antisociales. Sus principales agentes son:
- La familia.
- La escuela.
- Entidades culturales o asociativas.
- El ámbito laboral.
- Los medios de comunicación.
- Las religiones y ONG o entidades públicas o privadas (ej. Instituto de la Mujer, etc.).
Control social formal
Se caracteriza por la intervención de las instancias oficiales. Dentro de él, y desde el punto de vista criminológico, los estamentos más importantes serían el policial, el judicial y el penitenciario.
La finalidad del control social formal es el mantenimiento del orden y la organización social. Estos componentes son:
- La ley.
- La instancia policial.
- La instancia judicial.
- La instancia penitenciaria.