El Proceso de la Duda Metódica en René Descartes: Hacia la Certeza Filosófica

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La Duda Metódica

René Descartes es sumamente cauteloso en la búsqueda de esos primeros principios. Estos no pueden entremezclarse con ningún supuesto; tienen que ser evidentes e indudables. De ahí que Descartes utilice la llamada «duda metódica» para eliminar toda falsa verdad. Comienza, por lo tanto, por dudar de todas las cosas y considerar como falso todo cuanto pueda ponerse en duda.

Niveles de la Duda

  • La duda de los sentidos: De lo primero que duda es de los datos de los sentidos. Duda de ellos porque ha observado que muchas veces nos han engañado y, según sus palabras, «es prudente no fiarse nunca por completo de quienes nos han engañado alguna vez». Los sentidos no constituyen para Descartes una fuente válida para alcanzar lo verdadero.
  • El error del entendimiento: El segundo motivo de duda es que el entendimiento se equivoca y cae en contradicciones cuando razona. Descartes afirma que, si existen hombres que se equivocan hasta en sencillas demostraciones matemáticas, él también podría equivocarse aunque no sea consciente de ello. Este motivo de duda afecta no a los sentidos, sino a la verdad de nuestros razonamientos.
  • La distinción entre la vigilia y el sueño: Si bien podemos dudar de los datos de los sentidos, parece que no podemos dudar de que estemos aquí. Pero se pregunta Descartes: «¿No me ha sucedido acaso haber soñado?». Bien podría ser que ahora esté también soñando, pues «no hay indicios ciertos para distinguir la vigilia del sueño».
  • La hipótesis del Dios engañador y el Genio Maligno: Pero aun en el caso de que estuviera soñando y de que las cosas que creo ver y hacer no sean más que ilusiones, habrá algunas otras cosas que son verdaderas y universales; por ejemplo, la aritmética y la geometría. Sin embargo, Dios, que es omnipotente, puede hacer con nosotros lo que le plazca e ignoramos si Él no desea que nos engañemos. Y si pareciese contradictorio que Dios nos pudiera engañar, podemos suponer que cierto genio o espíritu maligno sea quien nos engaña.

El recurso del genio maligno permite a Descartes dudar de todas las cosas, por más ciertas y evidentes que parezcan. Basta hacer esta hipótesis para que incluso los conocimientos más ciertos resulten dudosos.

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