Personas que caminan despacio o con muletas: Es fundamental adaptarse a su paso y ofrecerles ayuda para transportar objetos.
Personas en silla de ruedas: Se debe dirigirse directamente a ellos y no a sus acompañantes. Es recomendable ponerse a su altura para hablarles e interesarse por el manejo de la silla de ruedas.
B) Discapacidad visual
Identificarse claramente antes de comenzar a hablar y mantener un tono de voz normal.
Dirigirse directamente a ellos, evitando intermediarios o acompañantes.
Utilizar con total naturalidad expresiones como “ver”, “mirar” o “ciego”.
Ofrecer el brazo para servir de guía e indicar verbalmente la presencia de posibles obstáculos.
Al ayudarlos a sentarse, se debe poner su mano en el respaldo de la silla e indicarles su ubicación exacta.
Evitar dejar obstáculos en el camino o puertas entreabiertas.
No dejarles solos sin avisarles previamente de nuestra marcha.
C) Discapacidad auditiva
Antes de iniciar la comunicación, es necesario esperar a que nos miren o realizar alguna seña para captar su atención.
Hablar de frente y con naturalidad; es importante vocalizar bien pero sin gritar, empleando un lenguaje llano y evitando tecnicismos innecesarios.
En caso de que el mensaje no se entienda, se debe repetir utilizando un lenguaje más sencillo.
Para facilitar la interacción, también se pueden emplear gestos, dibujos o texto escrito.
Dinámica y liderazgo de grupos
1. Caracterización de los grupos turísticos
A) Por procedencia
Grupos heterogéneos o abiertos:
Son grupos vendidos plaza a plaza y están formados por pequeños subgrupos.
Aunque los componentes no se conocen entre ellos, comparten un objetivo común: conocer un destino turístico.
Grupos homogéneos o cerrados:
El grupo ya posee un conocimiento previo entre sus integrantes.
Suelen tener edades y motivaciones similares.
Ya existe una dinámica de grupo establecida y cuentan con sus propios líderes, razón por la cual pueden ser más difíciles de controlar por el guía.
B) Por tamaño
Grandes o macrogrupos:
Compuestos por más de 30 personas aproximadamente.
Presentan una mayor facilidad para la formación de subgrupos.
En ellos se acentúan las características individuales de cada persona.
Requieren una excelente organización, con escaso margen para la improvisación y una medición precisa de los tiempos de desplazamiento.
Pequeños o microgrupos:
Demandan un trato más personalizado.
El guía debe prestar especial atención a los comentarios y sugerencias individuales.
C) Por vínculo
Estudiantes: Principalmente en viajes de fin de curso y excursiones. El guía debe mostrarse flexible y tener capacidad para adaptarse a los imprevistos.
Tercera edad: Presentan una gran diversidad de motivaciones (cultura, gastronomía y ocio). El guía debe mantener una actitud de servicio excepcional: tener paciencia, saber escucharlos y amenizar el viaje.
Profesionales: Grupos que asisten a conferencias y congresos. Son perfiles homogéneos con intereses comunes y un nivel socio-cultural similar.