Las Puertas del Infierno de Rodin: Dante, Pecado y Arte Simbolista (1880-1917)
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Las Puertas del Infierno de Auguste Rodin (1880-1917)
Las Puertas del Infierno constituyen un gran programa iconográfico relacionado con los programas iconográficos del Barroco y de la Capilla Sixtina. En esta obra se aprecia un gran despliegue de la capacidad intelectiva de Rodin y de su formación en el mundo clásico, inspirándose en la Divina Comedia de Dante. Se centra en la primera parte, "El Infierno", lo satánico, la magia y la noche, el pecado, temas repulsivos para la gente del siglo XIX, que, no obstante, motivan al espectador.
Se proyectó para el Museo de las Artes Decorativas, pero no se realizó su instalación.
Hoy se encuentra en el Museo d'Orsay: mide 6,35 x 2 m y cuenta con 186 figuras. La puerta fue realizada en bronce. En principio, las jambas y el dintel eran de mármol, pero al realizarlo se hizo en bronce.
Temática y significado
El tema, Dante al morir, se ve influenciado por Petrarca. Aparecen Beatriz, el amor, la belleza, el amor renacer y volver a la vida; el amor como generador de la muerte.
Rodin busca a su hermana amada, admirada y connotada, renacer a la vida. El amor como rehabilitador es, a su vez, la clave esencial de la producción rodiniana.
Como protagonistas de la Divina Comedia, Paolo y Francesca son personajes importantes que se condenan por su amor y por su sexualidad. Se mezclan tradiciones: lo pagano y lo cristiano se combinan en la elaboración iconográfica de las Puertas del Infierno. El tema del pecado y de la condenación humana es tratado también por Goya, Gustave Doré y Edgar Allan Poe.
El mundo maquiavélico, satánico y diabólico busca atraer al público, relacionado con el tema medieval y previo a la estética romántica.
Antecedentes y proceso de creación
Las Puertas del Infierno se realizaron primero en pequeño formato (similar a las Puertas del Paraíso de Ghiberti). La puerta del infierno se centra en el mundo infernal, de inspiración dantesca: lo diabólico y el pecado, trabajando la noche y la oscuridad, igual que hizo Goya.
Su repercusión se advierte en la obra de Gustave Doré y de Alan Poe. El infierno, lo satánico, nos sitúa ante una temática escabrosa que va a incomodar a la burguesía moderada del siglo XIX. Cuando se nos presenta el mundo de la noche, se encuentra como algo repulsivo. Las Puertas del Infierno tienen un importante esquema iconográfico.
La puerta de bronce se encuentra en el Museo Rodin. En el proyecto original, las jambas de mármol manifiestan el gusto barroco por la mezcla de materiales, aunque al final la puerta se realizó solo en bronce.
Desde 1880 a 1917 Rodin estuvo ensayando figuras para esta puerta, que se convirtió en un tablero de ensayo de figuras. Utiliza la técnica de la saca de puntos.
Las Puertas del Infierno representan la codicia y las pasiones, y son una forma de reflexión sobre todo lo maquiavélico; también reflejan las esperanzas y las emociones.
Su precedente, la Puerta del Paraíso del baptisterio de la catedral de Florencia, se realiza en bronce después de un proceso ralentizado, siendo un ejemplo de estudio de perspectiva iconográfica y profundidad, con 10 paneles donde se desarrollan episodios del Antiguo Testamento. Rodin, al principio, cuando viaja a Italia, basa sus bocetos en estos, aunque los rechaza por ser excesivamente renacentistas y no los considera adecuados.
Así planta en sus paneles el tiempo narrativo para la composición.
Composición y boceto
El conjunto es completo y equilibrado. Las jambas y el dintel aparecen decorados. Aparece el tema del Pensador.
En el programa iconográfico se trata el mundo del pecado.
Influencias: William Blake
William Blake, transición moderna y contemporánea, ilustra la Divina Comedia, con Paolo y Francesca. Artista ecléctico de influencia miguelangelesca, que se aprecia bastante en su obra. Paolo y Francesca aparecen siempre en un absoluto enamoramiento; su vida pasional e intensa se expresa a través de remolinos que interpretan su pasión. Son protagonistas en continuo pecado desde el punto de vista de la burguesía del siglo XIX.
Blake representa posturas heterodoxas, contorsionadas y repulsivas, y figuras masculinas que aparecen en una especie de ola. Fue un magnífico grabador al aguafuerte, información que tiene Rodin.
Mitología y tradición
Las Puertas del Infierno presentan una composición abigarrada, retórica y recargada, donde se mezclan la tradición pagana y la cristiana. Se crea la metamorfosis o combinación, dando origen a la estética ecléctica del siglo XIX.
- Mitología pagana.
- Mitología cristiana.
- Mitología medieval, precedente de Dante.
- Precedente de William Blake.
Las tres sombras y el Adán
El conjunto que conforma la composición se sitúa bajo las tres sombras. La misma figura, el Adán, aparece en la misma postura, en figura de bulto redondo expuesta en tres posiciones o puntos de vista. El Adán se multiplica, se repite, recuperando la tradición judeocristiana del Adán que se reproduce.
Da una impresión general de la composición: el espectador, sin moverse, tiene tres puntos de vista. Rodin aprende este recurso de los escultores del siglo XVIII.
Las tres sombras señalan al Pensador, que es el propio Rodin.
El Adán mide 1,90 m.
Ensayos y obras independientes
Rodin ensaya, investiga y realiza ensayos de obras para la Puerta del Infierno, que luego independiza. En las Puertas del Infierno, las esculturas miden unos 60 cm. Rodin required 40 años de estudios para realizar su primer encargo, que se encuentra en el Museo Rodin. La primera escultura fue La Edad del Bronce.
Estilo: el Adán y la influencia de Miguel Ángel
El Adán muestra la influencia de Miguel Ángel. Presenta un doble funcionamiento de planos que se aprecia en la postura antiacadémica y anticlásica, que también se manifiesta en las puertas.
Existe una tensión entre las extremidades superiores y el torso, en contraposición con las piernas.
El tratamiento impresionista del acabado, la luz y los efectos de claroscuro, así como la transición día-noche, se reflejan en la obra de Rodin, con el movimiento impresionista como trasfondo.