Racionalismo de Descartes: método, duda metódica y las tres sustancias
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Racionalismo
El racionalismo, fundado por Descartes y desarrollado por Spinoza y Leibniz, afirma la primacía de la razón sobre los sentidos. Sostiene que hay ideas en la razón que no son copia de imágenes sensibles ni resultado de las combinaciones de la imaginación. De ahí que la oposición entre racionalismo y empirismo se centre en la afirmación o el rechazo de las ideas innatas.
Características de la nueva filosofía de Descartes
- El objetivo es el descubrimiento y la justificación de un método universal basado en la unidad y la simplicidad de la razón humana, aplicable a todos los dominios del saber. Este método puede ser utilizado por todos los que participan igualmente de la razón y del buen sentido.
- La razón conoce sus objetos, las ideas, por dos procedimientos:
- Las ideas simples, por aprehensión directa e inmediata: la intuición. Es un concepto de la mente que nace de la sola luz de la razón. Su objeto son las naturalezas simples, como ciertas ideas fundamentales: la extensión, el movimiento, la figura, la existencia, el pensamiento.
- Las ideas complejas, por deducción: comprensión de una verdad como consecuencia de otra verdad de la que estamos seguros. Lo desconocido lo llegamos a conocer por comparación con lo ya conocido. El modelo de razonamiento para Descartes es la ecuación algebraica, que permite determinar el valor de una incógnita por la relación que mantiene con las cantidades ya conocidas.
Modos de conocimiento
Los modos de conocimiento exigen de la razón dos operaciones:
- Análisis: para buscar las "naturalezas simples".
- Síntesis: para reunir todo lo que antes había separado el análisis.
El método de la razón debería tener cuatro reglas: una para determinar la verdad de aquello que aparece en la representación de la mente, y otras tres para regular los procesos de la razón.
Reglas del método
- Evidencia: no admitir como verdadera cosa alguna si no se sabe con evidencia que lo es. Evitar la precipitación y la prevención, y no comprender nada más que lo que se presente con claridad (presencia y manifestación de la idea a la mente que la considera) y distinción (conocimiento de lo que contiene la idea misma, siendo imposible confundirla con ninguna otra).
- Análisis: dividir cada dificultad que se examine en cuantas partes sea posible y en cuantas requiera su mejor solución.
- Síntesis: pasar de las ideas simples obtenidas en el análisis a algo más complejo.
- Enumeración: revisar y enumerar todo el proceso para estar seguros de no omitir nada.
Contenido de la razón: las ideas
La idea es la representación mental de un objeto. Según su origen, las ideas pueden ser:
- Adventicias: se originan en los sentidos. Son el resultado de la percepción (imagen de una persona, sabor).
- Facticias: resultan del juego de la imaginación, que mezcla y combina las ideas adventicias. Son las ideas de la imaginación (unicornio, gigante).
- Innatas: están en la razón por su propia naturaleza. Para Descartes existen ideas que no pueden originarse en la experiencia sensible y que la razón concibe con autonomía respecto a los sentidos. Las ideas innatas fundan el conocimiento de la razón humana sobre sí misma.
Para Descartes, los sentidos nos engañan, por lo que no pueden constituirse en cimiento seguro del conocimiento de las verdades universales y eternas que es capaz de alcanzar la razón humana.
Búsqueda de una primera certeza
La primera regla del método exige hallar una primera verdad evidente, respecto a la cual no quepa duda. Esto le exige iniciar un proceso sistemático de duda. Descartes sospecha de las ideas aprendidas para hallar la verdad, y concibe así tres niveles de duda:
- Duda de los sentidos: ya que a veces nos engañan y nos inducen a error.
- Hipótesis del sueño: si estuviéramos dormidos soñando que actuamos en el mundo real, no lo sabríamos hasta despertarnos. Es posible que este mundo exterior a nuestros sentidos sea tan imaginario como el de nuestros sueños.
- Hipótesis del genio maligno: duda de sí mismo, ya que puede existir una especie de espíritu maligno en el interior que nos conduzca al error.
Superación de la duda metódica
Descartes constata que, mientras mi razón está dudando, consciente de ello, nada puede contra ella. Dudar es pensar. Por lo tanto, si la verdad indubitable y cierta es que yo pienso, yo existo. El cogito ergo sum ("pienso, luego existo") le proporciona el criterio para reconocer otras verdades suficientes que necesita demostrar para reconstruir el sistema del conocimiento. Sus características son la claridad y la distinción: serán verdaderos todos aquellos juicios que se presenten ante la luz de la razón con esas características.
La existencia de Dios
Descartes necesita destruir las dudas creadas para volver a confiar en la razón. Demuestra que las hipótesis del sueño y del genio maligno se destruyen si existe Dios, quien, por definición, es bueno y no puede permitir que me engañe más allá de mis fuerzas. Descartes demuestra la existencia de Dios por tres vías:
- Presencia de la idea de Dios en la razón humana.
- Argumento de la contingencia.
- Argumento ontológico.
Los tres se basan en un argumento a priori que depende de la existencia en la razón de una idea innata: la idea de un ser perfecto e infinito, a la que nunca puede llegarse por los sentidos. La función de Dios en el sistema cartesiano es garantizar la correspondencia entre las ideas de la razón y los objetos del mundo, unidas por el vínculo de la representación. De esta manera se recupera la confianza en la razón, que muestra un universo perfectamente ordenado en sustancias (o niveles de realidad).
Estructura de la realidad: tres sustancias
Descartes afirma la existencia de tres realidades o sustancias (aquello que existe por sí mismo y no necesita ninguna otra cosa para existir):
- Dios, la sustancia infinita.
- La sustancia pensante (res cogitans), formada por el alma y sus contenidos: las ideas y afecciones.
- La sustancia extensa (res extensa), los cuerpos extensos y sus partes.