El racionalismo de Descartes: método, razón y sustancias
Enviado por MIRIAM y clasificado en Plástica y Educación Artística
Escrito el en
español con un tamaño de 6,96 KB
El racionalismo
El racionalismo, fundado por Descartes y desarrollado por Spinoza y Leibniz, afirma la primacía de la razón sobre los sentidos. Sostiene que hay ideas en la razón que no son copia de imágenes sensibles ni resultado de las combinaciones de la imaginación. De ahí que la oposición entre racionalismo y empirismo se centre en la afirmación o rechazo de las ideas innatas.
Características de la nueva filosofía de Descartes
- El objetivo es el descubrimiento y justificación de un método universal basado en la unidad y simplicidad de la razón humana, aplicable a todos los dominios del saber. Este método lo pueden utilizar todos los que participan igualmente de la razón y el buen sentido.
- La razón conoce sus objetos, las ideas, por dos procedimientos:
- Ideas simples, por aprehensión directa e inmediata, por intuición.
- Ideas compuestas, por deducción.
La intuición
Es el concepto de la mente que nace de la sola luz de la razón. El objeto de la intuición son las naturalezas simples, ciertas ideas fundamentales como la extensión, el movimiento, la figura, la existencia o el pensamiento.
La deducción
Es la comprensión de una verdad como consecuencia de otra verdad de la que estamos seguros. Lo desconocido lo llegamos a conocer por comparación con lo ya conocido. El modelo de razonamiento para Descartes es la ecuación algebraica, que permite determinar el valor de una incógnita por la relación que mantiene con las cantidades ya conocidas.
Estos dos modos de conocimiento exigen de la razón dos operaciones:
- Análisis: para buscar las «naturalezas simples».
- Síntesis: para reunir todo lo que antes había separado el análisis.
El método de la razón debe tener, al menos, tres reglas: una regla para determinar la verdad de aquello que aparece en la representación de la mente, y otras dos para regular los procesos de la razón.
Reglas del método cartesiano
- Evidencia: no admitir como verdadera cosa alguna, a no ser que se presente con evidencia que lo es. Evitar la precipitación y la prevención, y no comprender nada más que lo que se presenta con claridad (presencia y manifestación de la idea a la mente que la considera) y distinción (conocimiento de lo que contiene la idea misma, siendo imposible confundirla con ninguna otra).
- Análisis: dividir cada dificultad que examine en cuantas partes sea posible y en cuantas requiera su mejor solución.
- Síntesis: pasar de las ideas simples obtenidas en el análisis a algo más complejo.
- Enumeración: revisar y enumerar todo el proceso para estar seguros de no omitir nada.
Contenido de la razón: las ideas
La idea es la representación mental de un objeto. Las ideas, en función de su origen, pueden ser:
- Adventicias: se originan en los sentidos. Son el resultado de la percepción (imagen de una persona, sabor).
- Facticias: resultan del juego de la imaginación, que mezcla y combina las ideas adventicias. Son las ideas de la imaginación (unicornio, gigante).
- Innatas: están en la razón por su propia naturaleza. Para Descartes existen ideas que no pueden originarse en la experiencia sensible y que concibe la razón con la autonomía de los sentidos. Las ideas innatas fundan el conocimiento de la razón humana sobre sí misma.
Para Descartes, los sentidos nos engañan, por lo que no pueden constituirse en cimiento seguro del conocimiento de las verdades universales y eternas que es capaz de alcanzar la razón humana.
La búsqueda de una primera certeza
La primera regla del método exige hallar una primera verdad evidente respecto a la que no quepa duda. Esto le exige iniciar un proceso sistemático de duda.
Descartes sospecha de las ideas aprendidas para hallar la verdad. Concibe así tres niveles de duda:
- Duda de los sentidos, ya que a veces nos engañan y nos inducen a error.
- Hipótesis del sueño: si estuviéramos dormidos soñando que actuamos en el mundo real, no lo sabríamos hasta despertarnos. Es posible que este mundo exterior a nuestros sentidos sea tan imaginario como el de nuestros sueños.
- Hipótesis del genio maligno: duda de sí mismo, ya que puede existir una especie de espíritu maligno en el interior que nos conduzca al error.
Superación de la duda metódica
Descartes constata que, mientras mi razón está dudando constantemente, nada puede contra ella. Dudar es pensar. Por tanto, si es una verdad indudable y cierta que yo pienso, yo existo. Este ego cogito ("yo pienso") como primera verdad proporciona el criterio para reconocer otras verdades seguras que necesita demostrar para reconstruir el sistema del conocimiento. Sus características son la claridad y la distinción. Serán verdaderos todos aquellos juicios que se presenten ante la luz de la razón con esas características.
La existencia de Dios
Descartes necesita destruir las dudas creadas para volver a confiar en la razón. Demuestra que las hipótesis del sueño y del genio maligno se destruyen si existe Dios, quien por definición es bueno y no puede permitir que me engañe más allá de mis fuerzas.
Descartes demuestra la existencia de Dios por tres vías:
- Presencia de la idea de Dios en la razón humana.
- Argumento de la contingencia.
- Argumento ontológico.
Los tres se basan en un argumento a priori que depende de la existencia en la razón de una idea innata: la idea de un ser perfecto e infinito, a la que nadie puede llegar por los sentidos.
La función de Dios en el sistema cartesiano es garantizar la correspondencia entre las ideas de la razón y los objetos del mundo, unidas por el vínculo de la representación. De esta manera se recupera la confianza en la razón, que muestra un universo perfectamente ordenado en sustancias (o niveles de realidad).
Estructura de la realidad: tres sustancias
Descartes afirma la existencia de tres realidades o sustancias, aquello que existe por sí mismo y no necesita ninguna otra cosa para existir:
- Dios, la sustancia infinita.
- La sustancia pensante (res cogitans), formada por el alma y sus contenidos: las ideas y afecciones.
- La sustancia extensa (res extensa), los cuerpos extensos y sus partes.