Racionalismo y empirismo en el idealismo: Descartes y Hume en la frontera de la ciencia y el conocimiento
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Racionalismo y empirismo: contexto y marco común
En los siglos XVII y XVIII destacan dos corrientes contrapuestas: el racionalismo (Descartes) y el empirismo (Hume). Ambas comparten un marco filosófico común: el idealismo, que postula que el ser de las cosas reside, en algún sentido, en la conciencia. En esta perspectiva, ser es ser conocido, y la metafísica se transforma en gnoseología; el paradigma se centra en la conciencia. El idealismo plantea la relación sujeto-objeto, el problema del conocimiento y conduce a una primacía del sujeto: la representación (o la forma en que el sujeto representa la realidad) pasa a ser el objeto de estudio, y las ideas ocupan un lugar central en la teoría del conocimiento.
Características generales
- Idealismo: la realidad se concibe en relación con la conciencia.
- Relación sujeto-objeto: la cuestión por resolver es cómo se relacionan el sujeto que conoce y el objeto conocido.
- Rol de las ideas: las ideas se consideran núcleo del conocimiento.
- Vínculo entre filosofía y ciencia: existe una estrecha relación entre los problemas filosóficos fundamentales y la metodología científica.
Divergencias esenciales: origen, naturaleza y límites del conocimiento
Racionalistas y empiristas discrepan en aspectos fundamentales acerca del origen, la naturaleza y los límites del conocimiento:
Postura racionalista (Descartes)
Los racionalistas sostienen que la razón es la única fuente válida del conocimiento. Descartes rechaza la fiabilidad de los sentidos para alcanzar un conocimiento seguro: el entendimiento conoce directamente sólo sus propios contenidos, es decir, las ideas. Por eso las ideas innatas desempeñan un papel central: fundan los primeros principios del conocimiento. Para los racionalistas la intuición intelectual es el modo adecuado de obtención del conocimiento: la verdad equivale a certeza, claridad y distinción de las representaciones intelectuales.
Postura empirista (Hume)
Los empiristas sostienen que los sentidos son la fuente del conocimiento. Hume defiende la idea del entendimiento como «página en blanco»: sin la experiencia sensible no hay contenidos intelectuales. Según Hume, las impresiones (experiencias sensibles) son primordiales y toda idea que no provenga de una impresión debe ser desechada; por ello niega la existencia de ideas innatas y realiza una crítica contundente al innatismo cartesiano.
Intuición, método y certeza
Para los racionalistas, la razón es activa y el entendimiento elabora los contenidos del conocimiento de forma clara y distinta; la matemática se convierte en paradigma de la ciencia racionalista y el método deductivo es el procedimiento central: a partir de ideas o principios (incluso innatos) se deduce el resto del conocimiento.
Para los empiristas, el entendimiento es más bien pasivo: recibe datos de la experiencia sensible y, por ello, el conocimiento tiende a ser menos absoluto y más probable. El empirismo, en la versión humeana, desemboca en un escepticismo respecto a muchas pretensiones metafísicas. Sin embargo, junto a una filosofía empirista se desarrolla una visión mecánica y matemática de la naturaleza, que considera a la ciencia apta para describir el mundo y defiende el método inductivo frente al deductivo.
Concebir y elaborar ideas
Concebir = proceso de elaborar ideas y conceptos: la relación entre la experiencia, las impresiones y la formación de ideas es central en la controversia entre ambas escuelas.
La destrucción del universo racionalista y sus alcances
La crítica empirista se extiende a las grandes ideas del racionalismo: el yo, Dios y el mundo. Mientras los racionalistas conciben la realidad como sustancia, los empiristas critican y rechazan la noción de sustancia si ésta no puede ser respaldada por la experiencia. La «destrucción» del universo racionalista consiste en poner en cuestión esos conceptos trascendentales cuando no derivan de impresiones sensibles.
Objetivos contrapuestos
- Objetivo del racionalismo cartesiano: superar el escepticismo y la confusión reinantes en su época, estableciendo un fundamento firme para la ciencia y el conocimiento.
- Objetivo del empirismo humeano: hacer una ciencia de la naturaleza humana basada en la experiencia y no en principios abstractos ni en especulaciones metafísicas. Para Hume, la experiencia desempeña un papel más importante que la razón abstrusa.
En síntesis, para los empiristas el valor práctico del conocimiento (basado en la experiencia) se opone al valor teórico buscado por los racionalistas, que privilegian la certeza derivada de la razón.