Ramón del Valle-Inclán y Luces de Bohemia: el esperpento como crítica de la España de la Restauración
Luces de Bohemia y el esperpento de Valle-Inclán
Valle-Inclán, en Luces de Bohemia, denuncia la situación histórica de España y, en especial, la del periodo de la Restauración. Valle utiliza como herramienta el esperpento, combinación de lo trágico y lo brusco distinto a la crítica, de cuya técnica se sirve esta obra por primera vez en su totalidad.
En Luces de Bohemia, el autor hace referencia a diferentes acontecimientos históricos como el pasado imperial (Felipe II, El Escorial, colonias españolas en América), la Semana Trágica de 1909 y la Revolución rusa de 1917. Gracias a un anacronismo intencionado por parte del autor, la crítica llega hasta la fecha en la que se escribe la obra.
Valle critica a las figuras importantes de España que parece que no están haciendo nada por cambiar la situación del país, como Canalejas, Maura (en Luces de Bohemia se puede leer la frase «Muera Maura»), el rey Alfonso XIII, el sistema capitalista y los órganos de gobierno, de «desgobierno». Contra los únicos que Valle no arremete es contra los pobres, humildes y oprimidos que aparecen en la obra, como Mateo, el preso catalán o la madre que llora por la muerte de su hijo en una de las revueltas callejeras.
Luces de Bohemia es una pieza teatral cuyo contenido grave y tratamiento irónico no deja indiferente al lector. El drama nos conmueve, la ironía y la burla con esos personajes-muñecos crea la distancia necesaria para que seamos críticos con la historia que se nos cuenta. Sin duda, una gran historia y un libro imprescindible.
Contexto histórico y literario
La primera versión de la obra se publica en 1920 y la segunda en 1924. Aunque se hacen constantes referencias a acontecimientos históricos del pasado reciente, la acción de la obra se reduce a una sola noche de disturbios y huelga en Madrid; pero se enmarca en la última fase del periodo conocido como Restauración.
El artífice de la alternancia en el poder es Cánovas del Castillo, que considera la monarquía algo consustancial a España. La Constitución de 1876 desarrolla este sistema. Otorga importantes poderes al rey, que puede nombrar ministros e intervenir activamente en política. Una de las claves del éxito y durabilidad del sistema es esta alternancia de los dos partidos mayoritarios: el conservador de Cánovas y el liberal de Sagasta. Las elecciones se amañaban con los caciques puxerazos; los caciques rurales actuaban como intermediarios de los políticos.
Maura, al que constantemente se menciona en Luces de Bohemia, fue un político muy criticado. La insurrección se canalizó también contra la Iglesia y la monarquía. La represión fue tremenda. Maura dimite en octubre de 1909, con lo que se inicia la crisis de la Restauración.
El sistema productivo español estaba atrasado. La industria era obsoleta y la agricultura no era productiva, con lo que se producen aumentos en los precios y los trabajadores comienzan a organizarse en torno a la CNT y el PSOE. En 1909 se producen importantes revueltas callejeras en Barcelona y Madrid, posiblemente es la huelga a la que se refiere la obra. Los militares ocupan las calles y sofocan las huelgas. Todo esto se ve reflejado en la obra con los distintos gritos de los ciudadanos, las acciones, los cristales rotos de los escaparates y de botellas.
También se menciona la ley de fugas con el preso anarquista (aunque su historia se sitúa mejor en los acontecimientos de la Semana Trágica) y el terror que se produjo en las calles con la mujer que tiene el hijo muerto en sus brazos.
Referido al contexto literario, el teatro español vive bastante ajeno a las corrientes renovadoras europeas, entre otras razones por la presencia de un público burgués inmovilista y deseoso de evasión, que solo mostraba su interés en el teatro comercial, de poca calidad, y que se oponía a las tendencias experimentales y minoritarias que se daban por entonces en el contexto europeo. Por estas causas, el teatro de Valle no fue entendido, ni valorado y apenas fue representado. Triunfa el teatro de Benavente y la innovación teatral que suponen Valle y Lorca habrá de esperar mucho tiempo para ser entendida y alabada por el público.
Características del esperpento
Según afirma el propio Valle en Luces de Bohemia: «El sentido trágico de la vida española solo puede ofrecerse con una estética sistemáticamente deformada».
Esta nueva manera de escribir tiene como características destacadas:
- La degradación de los personajes (personaje de Don Latino).
- La animalización de los personajes (Don Latino visto como un perro o un zarratrusta, como un loro).
- La reducción a muñecos: se funden formas humanas y animales (el loro de Zarratrusta, que tiene la característica humana de decir «¡Viva España!»).
- El lenguaje coloquial, frecuentemente invadido de todo tipo de intertextualidades.
- El abuso del contraste: durante su última noche Max pasa de un calabozo al misterio del gobernador y posteriormente a un parque solitario.
- La mezcla del mundo real y la pesadilla, reflejada en la escena de la mujer que le han matado al niño o las alucinaciones de Max.
- La distorsión de la escena exterior.
- La apariencia de burla y caricatura de la realidad.
- El significado profundo, semitransparente, cargado de crítica e intención satírica, que constituye la auténtica lección moral (las escenas de la relación o del ministerio son una buena muestra de caricatura de la realidad).
- La presencia de la muerte como personaje fundamental (durante su última noche Max hace constantes alusiones al suicidio).
Valle no solo creó una nueva estética, sino que innovó en el teatro, pareciéndose al cine, con continuos cambios de escenario y el cruce de historias durante la obra: taberna, calabozo, parque, café, cementerio y, fundamentalmente, la calle.
El esperpento como concepto
El texto que se considera fundacional del esperpento es la escena 12 de Luces de Bohemia, donde Max Estrella, el protagonista de la obra, dice que «los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas».
Como se ve, la idea de esperpento está asociada a una percepción del autor acerca de la mezcla entre grandeza y miseria que acaba en lo grotesco: la única manera de reflejar la triste realidad histórica de la Restauración.
Evolución de la obra de Valle-Inclán
La producción de Valle es considerable y variada: novelas, teatro, poesía… En todos estos géneros se observa una singular evolución, paralela al cambio ideológico: de un modernismo elegante y nostálgico a una literatura crítica, basada en una fuerte distorsión de la realidad. Esta última orientación hizo que Salinas viera en él a un «hijo pródigo del 98». Ello es incorrecto: tanto por sus presupuestos ideológicos como por la radical novedad de su estética, Valle se sitúa en posiciones polarmente separadas de las que adoptarán los novecentistas en su madurez. Su trayectoria sería más bien paralela a la de Antonio Machado, aunque más renovadora y audaz en el campo de la expresión.
Por otra parte, debe evitarse reducir su trayectoria a dos etapas —la primera modernista y la segunda «esperpéntica»— separadas por un corte neto. Es evidente el abismo entre las sonatas y los esperpentos de los años 20, pero no es menos cierto que, entre aquellas y éstos, hay una línea ininterrumpida: hay una «esperpentización» antes que «esperpento».
1920 es la fecha capital en la trayectoria del autor. En ese año publica cuatro obras dramáticas decisivas: Farsa italiana de la enamorada del rey, Farsa y licencia de la reina castiza, Divinas palabras y Luces de Bohemia.
La primera mezcla fábula sentimental y caricatura punzante, con personajes que, con cierta salvedad, son marionetas grotescas. La segunda es una deformación despiadada de la corte isabelina, donde la significación política se hace evidente. Muy distinta por su tono es Divinas palabras, violento drama y una de las cimas del autor, cuyo mundo sórdido recuerda al de las «comedias bárbaras», y en el que a la deformidad moral y social corresponde un lenguaje desgarrado y con frecuencia brutal.
La deformación «esperpéntica» está ya presente en esas obras, sobre todo en las dos últimas, pero es Luces de Bohemia la primera a la que Valle da el nombre de esperpento. Con esta palabra —cuyo significado habitual era «persona o cosa extravagante, desatinada o absurda»— designa el autor a esas obras suyas en las que lo trágico y lo grotesco se mezclan, con una estética que quiere ser «una exposición del dolor y de la risa». Su mejor definición se hallará en la escena 12 de Luces de Bohemia. El genial Valle crea, define y ejemplifica en Luces de Bohemia su mayor creación: el esperpento.
Modernismo y Generación del 98
El modernismo es un movimiento literario que se desarrolla aproximadamente en Hispanoamérica y cuyo principal impulsor y máximo representante es el escritor nicaragüense Rubén Darío. En España, el modernismo conoce dos fases: el modernismo polémico y el modernismo domesticado. La primera comienza con la llegada de Rubén Darío a España y se extiende hasta 1904; esta es su época de esplendor. Después, cuando los autores modernistas ya ocupan un lugar central en el mercado editorial, atenúan la actitud provocadora y combativa que los había caracterizado en la primera etapa. Las figuras más características del modernismo en España son Machado, Villaespesa y Marquina. Hay tres importantes autores que estuvieron inicialmente en el modernismo, pero que luego desarrollarán sus propios cauces: Valle, Machado y Juan Ramón Jiménez.
La Generación del 98 se considera un conjunto de escritores españoles que inician la vida literaria en los últimos años del siglo XIX y que se define por la coincidencia, en el espacio histórico de una década, de localización geográfica y frecuentaciones sociales. Se incluyen en la nómina: Unamuno, Azorín, y con matizaciones Machado y Valle.
El 98 es el año de la derrota de España en la guerra con Estados Unidos. La liquidación de lo que fue un gran imperio hace que se tome conciencia de la debilidad del país, se analizan sus causas y se buscan soluciones. Es lo que harán los noventayochistas, pero había antecedentes.
En Luces de Bohemia existen referencias al modernismo, como por ejemplo las premoniciones que tiene Max que se refieren a la muerte y al suicidio. También tiene importancia la premonición del premio de la lotería, por la función estructuradora que se atribuye a la búsqueda de la piedra —bien—, y por su papel en el desenlace de la obra. Aparecen personajes que fueron modernistas reales: Rubén Darío, Dorio de Gádex, el coro de los modernistas, también el ambiente bohemio y la marginalidad. Destaca el uso del lenguaje desde lo más vulgar pero exclusivo a cultismos.
La Generación del 98 se aprecia en la obra sobre todo en la crítica de España, en la que existen ambientes que tienen como característica común la miseria, la sordidez y la evocación a la muerte en una España que es ejemplo de atraso y corrupción.
Personajes
Max Estrella y Don Latino de Hispalis son los protagonistas. Max Estrella es un escritor bohemio que se ha quedado ciego y en la miseria. El libro narra su última noche, en la que recorre medio Madrid con su amigo y representante Don Latino de Hispalis. Max es complejo y espléndido. En él se juntan el humor, la queja, la dignidad y la indignidad. Tiene una amarga conciencia de su mediocridad. Habla de manera mordaz y otras veces de forma muy profunda. Destaca su fría crítica a la sociedad. También, como en el autor, el sentimiento de fraternidad hacia los oprimidos —la prostituta, el preso—. Tiene muchos rasgos de la personalidad del autor.
Max es conocido por el apodo de Mala Estrella porque según él sus obras no son comprendidas por la sociedad. En él se encarna la figura del último bohemio. La crítica lo ha identificado con Alejandro Sawa, escritor y periodista andaluz, inspirador de la bohemia española y amigo de Valle, que vivió en París, conoció a Víctor Hugo y murió ciego y loco. Valle nos presenta a Max con la típica figura del héroe clásico, con su inteligencia y su talento, pero aun así a Max le cierran todas las puertas y se ve abandonado al perder sus colaboraciones en el periódico El Buey Apis, lo que le hace sentir una aguda sensación de fracaso. Max es un desadaptado social a causa de su reciente cegera, de la miseria y del alcohol; todas estas circunstancias lo abocan al suicidio, a causa del desencanto de la vida. La causa de su fracaso es haberse mantenido fiel a su forma de ver la vida.
Max es a la vez un hombre sarcástico con la burguesía y un hombre muy sensible contra la opresión, ejemplo del niño muerto o el preso catalán. Max es un personaje lleno de contradicciones. Como demuestra la escena del ministerio, en la que acaba recibiendo de buen grado el sueldo del gobernador, la falta de un sentimiento político aunque no pare de protestar, o la sensibilidad que muestra ante el sufrimiento ajeno excepto cuando se trata de su mujer y su hija. Max, como la sociedad española, está lleno de contradicciones, y Valle lo demuestra durante toda la obra intentando retratar la contradicción de la sociedad.
Don Latino de Hispalis es un personaje que según el mismo no sabe lo que es, pero que acepta el papel de perro guía de Max. Aunque la lealtad de Don Latino hacia Max es una lealtad engañosa, puesto que siempre puede intentar ganar dinero a su costa —el trato con Zarratustra o el premio de la lotería—, además de que, pese a ver a Max morirse de frío, se niega a prestarle su carrik. Es un personaje cínico y maestro de la ironía, un bohemio golfante que se arrima al bohemio heroico.
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